El cinco de mayo actual habitantes de Cuetzalan, salieron a las calles para manifestarse en contra de la inseguridad que golpea, les cobra rentas, los extorsiona, secuestra y asesina, ello porque carecen de escoltas, vehículos blindados y helicópteros para dirigirse a sus actividades cotidianas. Frente a la molestia e impotencia que genera ser presa del crimen organizado que azota a Cuetzalan, se evidencia la indiferencia del gobierno del estado delegando su compartida tarea de garantizar la seguridad pública a un inepto munícipe, sobre el que existen dudas que lo acercan a grandes complicidades.
Ciertamente frente a la inoperatividad, carencia de capacidades y complicidades mostradas por el presidente municipal Oscar Paula Cruz, para con el crimen organizado que pretende asentar sus reales en Cuetzalan, es obvio que corresponde al ejecutivo del estado y a la federación salvaguardar la seguridad de un municipio que clama por la paz y tranquilidad.
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Grave resulta que el grueso de la sociedad poblana muestre también indiferencia frente a una situación que ya no es aislada en la entidad, como durante este sexenio se nos ha querido hacer ver. El crimen organizado en Cuetzalan ha parado prácticamente el comercio y el turismo, principales fuentes de ingreso de aquella comunidad, sin embargo es común que ello no sensibilice a las autoridades del estado y que requieran estas de una nota nacional para que prendan los focos rojos en Cuetzalan, como aconteció en el vecino estado de Veracruz.
Hoy se dice como una forma de justificar el incremento del crimen organizado, que nos hemos convertido en el traspatio de Veracruz, cuando hace un par de años se comentaba que Puebla, era una entidad donde pernoctaba el crimen organizado y donde los hijos de los grandes capos venían a estudiar. Las formas de justificarse por parte de nuestras autoridades son camaleónicas y las ponen de manifiesto según la ocasión, no obstante lo cual el sentir social es diverso y el hartazgo en muchos municipios del estado es evidente.
Lo peor que pueden hacer los poblanos es callar pues los efectos del silencio en este país se llaman Acapulco, Iguala, Reynosa, Veracruz, Michoacán entre otros.
Contrario a lo que se aseveraba hace algunos años y que cite con antelación, hoy en Puebla, el crimen organizado duerme, desayuna come, cena, estudio va de compras, asalta roba secuestra y mata sin que pase nada porque en este momento lo más importante es preservar el poder por vía de un circense proceso electoral, sin embargo señor gobernador Cuetzalan dice basta a la inseguridad, mi pregunta es ¿ya los escuchó?, ¿ya hizo acto de presencia en ese municipio el secretario de seguridad pública, el procurador, en fin su flamante gabinete de seguridad? o ¿será que verdaderamente se requiere que Puebla sea nota roja nacional?
No obstante lo inoperante que resultan los anunciados retenes que acostumbra montar el Secretario de Seguridad Pública, en las carreteras del estado, el crimen organizado gana territorio y ello básicamente se debe a las complicidades que la policía estatal comienza a mostrar, ya que es una constante ver como las patrullas de seguridad publica saquean al comerciante que traslada su productos o sus animales en las viejas unidades vehiculares que su deteriorada economía les permite, en tanto que veloces y lujosos vehículos con vidrios polarizados transitan a su antojo por territorio poblano, por ello claro esta lo que se ve no se juzga, simplemente inteligente lector, la delincuencia organizada avanza como en el vecino estado de Veracruz, es decir, con semáforo en verde.
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