Pareciera que el presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en vez de venir a Puebla para dar un discurso valiente, bravo y alentador para apoyar a su candidata a la gubernatura Blanca Alcalá, aprovechó los reflectores para reconocer la falta de unidad del priísmo poblano.
Y de paso, regañar a una de las figuras priístas (hoy en día la más querida y emblemática del Pri, sin lugar a dudas): al exgobernador Melquiades Morales Flores.
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Todos los noticieros radiofónicos, televisivos e impresos ocuparon el regaño de Beltrones en sus titulares, desviando la atención sobre la presentación de la plataforma de gobierno y visión de estado de Alcalá
Mala estrategia publicitaria.
¿Qué le pasó al líder nacional?
La ropa sucia se lava en casa, pero lo que hizo Beltrones es ventilar los trapitos sucios del Pri poblano: la desconfianza, y por tanto, la falta de unidad.
Hubiera sido mejor que cancelara su participación de este martes, en la presentación de la plataforma de Alcalá en el Complejo Cultural Universitario de la BUAP. No hubiera despetados sospechas, porque recordemos que el acto más importante de campaña de Alcalá, su arranque forma de campaña, brilló por su ausencia.
En vez de ensalzar las capacidades y talentos de su candidata, del nuevo presidente del partido Jorge Estefan Chidiac, de asegurar que Puebla cuenta con el partido fuerte que, sin duda, recuperará el gobierno del estado, puso el dedo en la llaga: “la unidad del priísmo poblano debe traducirse en una unidad de todo el estado, porque eso, como lo sabe perfectamente bien mi amigo Melquiades Morales cuando gobernó el estado, es lo que necesita Puebla“.
Obvio, Beltrones dio la nota de ocho para todos los periodistas.
Alcalá y su plataforma quedaron desenfocados.
Y Melquiades Morales, que gusta de las fotografías y entrevistas (tiene un alto raiting para los medios), salió huyendo del evento. Como todos sabemos, su hijo y su sobrino forman parte del equipo de campaña del panista Tony Gali.
Lo peor de este asunto es que el caso de los Morales Flores no son los únicos.
Si la intención de Beltrones era poner orden en su casa, hubiera empezado por el exgobernador Mario Marín, pues a través de sus protegidos Luis Tiffaine Álvarez y Grace Palomares propusieron a la dirigencia del PAN sumar a todo ese grupo a la campaña de Tony Gali, o bien, de los exdirigentes y exdiputados, Pericles Olivares Flores, Miguel Ángel Cevallos López Leobardo Soto, René Sánchez Juárez Enoé González Cabrera, por mencionar algunos ejemplos.
Y si de apoyar se tratara, Manlio Fabio Beltrones debería empezar por la propio CEN,
ya que una de las promesas que le hicieron a la candidata y no le cumplieron fue que el PRI poblano iría en alianza en Puebla con el partido Nueva Alianza, situación que sí logró en otros estados que también elegirán gobernador, como Oaxaca, Veracruz, Quintana Roo, Aguascalientes, Hidalgo y Tlaxcala.
Como tampoco el CEN está cumpliendo con bajar los recursos económicos para que los operadores de campaña empiecen a hacer su trabajo en el estado.
Pero como en la política no existen casualidades, es posible que el mensaje del experimentado Beltrones llevaba una misión muy específica.