“…Pero ocurre que a veces, a veces porque sí, por primavera…
me vuelvo inteligente, solidario, sé de pronto quién soy, dónde piso,
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se me viene un pasado a la memoria y me nace un futuro en la garganta…
y salgo a caminar con tanta vida, con tanta cosa ardiente aquí en el pecho…”
Umberto Constantini. Suele suceder.
( )
No había tenido ocasión de compartir en este espacio que es una de las fuentes que le dio origen, la publicación de un nuevo libro de mi autoría que apareció a finales del año pasado bajo el sello de Editorial La Biblioteca y el apoyo del Instituto Interdisciplinario de Especialización (IME) de Oaxaca y la Ibero Puebla.
El libro lleva como título Un futuro en la garganta. Educación para otro mundo posible y se trata de una compilación de mis artículos de opinión aquí en E-Consulta y de mi columna Educación personalizante que aparece cada semana en Lado B.
Este nuevo producto nace de la necesidad de comunicar por otra vía y en un formato que integra las reflexiones educativas que voy proponiendo cada semana a los lectores de estos espacios periodísticos virtuales con el fin de ampliar la difusión de estas cápsulas que buscan, como indica el título del texto, aportar elementos para invitar a que entre todos los actores –profesores, estudiantes, directivos, padres de familia, medios de comunicación, gobierno, empresas, sociedad civil- vayamos haciendo nuestro trabajo para reconstruir un sistema educativo tan lleno de problemas y desafíos y convertirlo en un elemento del bien de orden, en una organización instituida para la construcción de otro mundo posible e instituyente de personas y grupos comprometidos con esta construcción.
Este es el hilo conductor de todos los artículos que se publican aquí semana a semana a pesar de su diversidad de temas: la urgente necesidad de transformar la educación para que contribuya, a partir de una formación de calidad tanto del talento como del talante de cada educando, a la edificación de un mundo en el que como pide el axioma de Robert Antelme: No se excluya nadie de la humanidad.
¿Es esta una visión utópica de la Educación? Desde la perspectiva del célebre poema Ithaca de Kavafis lo es. Porque la utopía es algo que si damos un paso adelante, se mueve un paso más lejos, algo que nunca llegamos a alcanzar. Sin embargo tiene sentido porque la utopía nos sirve precisamente para eso, para seguir caminando hacia un horizonte mejor.
Sin embargo, desde otro punto de vista se puede afirmar contundentemente que no es una propuesta utópica, en el sentido de que no se trata de una visión idealista de las posibilidades de la Educación como tarea organizadora de la esperanza sino de una visión que asume plenamente la frase realista de Edgar Morin que afirma que “La renuncia al mejor de los mundos no significa la renuncia a un mundo mejor”.
Educación para otro mundo posible en el que no se excluya nadie de la humanidad, es decir, educación para un mundo incluyente que es posible ir construyendo progresivamente.
Educación para otro mundo posible en el que se pueda visualizar una nueva forma más humana y más justa de organización social a partir de la propuesta posible de una sana y democrática convivencia escolar.
Educación para otro mundo posible en el que la ética sea un elemento central que acompaña a la política, de manera que no se corrompa la actividad política y se oriente realmente al bien común y que no se idealice la ética manteniéndose al margen de una política que la haga realidad a través de estrategias concretas de instrumentación. Este mundo alterno es posible si se hace realidad la Educación de la libertad en las aulas y en todos los espacios escolares.
Educación para otro mundo posible en el que se eduque con calidad para enfrentar las exigencias prosaicas de este mundo económico competitivo y global pero también se forme la capacidad de vivir poéticamente para que nunca falte la belleza, la amistad, el amor, la solidaridad y el gozo lúdico de los espacios escolares y de la convivencia social.
Educación para otro mundo posible en el que haya una base común de justicia que todos respeten y que posibilite la realización del proyecto de felicidad de cada uno. Porque la justicia es posible si se ejercitan la reflexión crítica de la sociedad que tenemos y la solidaridad bien informada para el compromiso con el que menos tiene en cada aula y en cada centro educativo de todos los niveles.
Educación para otro mundo posible en el que el diálogo sea el mecanismo para la resolución de conflictos y la generación de políticas públicas y proyectos de desarrollo social, que es posible ir construyendo desde procesos de aprendizaje y enseñanza dialógicos que formen en la escucha, la comprensión y la capacidad de análisis y argumentación.
La propuesta de este nuevo libro se orienta en ese sentido a partir de la visión de los graves problemas de nuestro sistema educativo desde la perspectiva de un humanismo complejo que aporte nueva luz para entender y afrontar el desafío del futuro desde la comprensión crítica del pasado. Una propuesta que busca generar condiciones de probabilidad para “…se nos venga un pasado a la memoria…· y nos nazca un futuro en la garganta…” para emprender el camino “con tanta vida, con tanta cosa ardiente aquí en el pecho…” y con tanta esperanza como sea posible para volver a creer en la viabilidad de un país justo, democrático y pacífico y combatir la desmoralización que nos tiene hoy paralizados.
Para cualquier duda o información sobre este libro, invito a los lectores a escribirme a: martinlc61@gmail.com