Lo que las autoridades policíacas mexicanas no vieron ni tampoco hicieron durante cuatro o cinco años, en el caso del exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, las autoridades españolas lo llevaron a cabo en poco tiempo. Aprehenderlo para someterlo a un procedimiento judicial por incurrir, presuntamente, en el delito de malversación de caudales ─fondos─ públicos, entre otros hechos delictivos más.
Es decir, la justicia de España vio en un breve lapso, lo que para la justicia de México, soslayadora, miope y mercenaria, como la han convertido agentes del Ministerio Público, jueces y magistrados corruptos, ha pasado desapercibido durante varios años.
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La semana anterior, al regresar a España después de un viaje efectuado a México, Moreira Valdés, fue detenido en el aeropuerto madrileño de Barajas por la policía de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal.
Se dice que es investigado por blanqueo de dinero, malversación de caudales públicos, cohecho y organización criminal. El juez José de la Mata decretó el viernes anterior la prisión incondicional y sin fianza del mexicano inculpado.
Moreira fue arrestado en acatamiento de una orden de aprehensión emitida por un juez de la Audiencia Nacional Española porque se detectaron movimientos sospechosos de cantidades de dinero significativas, no declaradas, que podrían relacionarse con lavado de dinero producto del narcotráfico.
Humberto Moreira estuvo al frente del gobierno del estado de Coahuila de diciembre de 2005 a enero de 2011 y fue presidente del comité ejecutivo nacional del PRI del 4 de marzo al 2 de diciembre de 2011, siendo remplazado por Cristina Díaz.
Para sustraerse de la justicia mexicana, desde 2013 estableció la residencia del él y su familia en la ciudad catalana de Barcelona. Donde, según se dice, estuvo becado por el SNTE ─en la era de Elba Esther Gordillo─ para cursar un postgrado.
Rubén Moreira Valdés sustituyó a su hermano Humberto en la gubernatura y la ocupará hasta 2017. Como si se tratara de una monarquía y no de una entidad federativa republicana ─como es en la vida real─ Rubén, a su vez, desde hace tiempo está perfilando a su hermano Álvaro para que sea el tercer miembro de la dinastía Moreira Valdés el que ocupe, en forma consecutiva, la gubernatura de Coahuila.
Se espera que con el escándalo originado por la detención y encarcelamiento en Madrid de Humberto Moreira, sea cancelada la pretensión nepotista del jefe del clan Moreira Valdés de prolongar su cuestionada estadía en el gobierno coahuilense hasta 2023.
Al declarar ante las autoridades judiciales de España, Moreira manifestó que los fondos depositados a su nombre, mediante trasferencias bancarias, en tres cuentas de instituciones financieras de ese país (estimados en 200 mil euros), provinieron de las empresas Unipolares y Espectaculares del Norte y Negocios, Asesoría y Publicidad, que son de su propiedad y se encuentran establecidas, según afirmó, en la población de Ramos Arizpe y en la ciudad de Saltillo, capital del estado mexicano de Coahuila.
Humberto Moreira aseguró que esos fondos financieros los recibió mensualmente para cubrir los gastos suyos y de su familia, con motivo de su estancia en España. Su declaración no justifica, hasta ahora, el monto del dinero que ha recibido. Por los delitos que se le acusa, podría permanecer encarcelado durante seis años.
El Grupo Reforma ─que edita el periódico Reforma─ efectuó un trabajo de investigación que descubrió que en los domicilios manifestados por el exgobernador y expresidente del PRI, Humberto Moreira, ante las autoridades españolas no existen ninguna de las dos empresas que señala el inculpado como de su propiedad.
En la ciudad de Torreón existe una empresa denominada Consultoría y Asesoría en Publicidad, cuya razón social es semejante a la que refiere Moreira que es de su propiedad.
El empresario Roberto Casimiro González Treviño es dueño de la referida Consultoría y Asesoría en Publicidad, además de propietario del consorcio televisivo RCG y hermano de Rolando González Treviño, detenido en Las Vegas, Nevada, en octubre de 2014, acusado por el gobierno de Estados Unidos de recibir transferencias por casi 2 millones de dólares, sustraídos presuntamente del erario coahuilense durante el mandato de Humberto Moreira.
El período gubernamental del ahora procesado Moreira Valdés, ha sido objeto de severos cuestionamientos. Según cifras de la secretaría de Hacienda y Crédito Público, durante su mandato, la deuda pública de Coahuila sufrió un incremento superior a 36 mil 350 millones de pesos.
El exgobernador de Coahuila y expresidente del PRI, recibió en 2005 el gobierno coahuilense con una deuda de 323 millones de pesos y lo entregó en 2011 con un adeudo de 36 mil 675 millones.
Héctor Javier Villarreal Hernández, tesorero de Moreira, fue acusado de utilizar documentación apócrifa con la finalidad de obtener créditos en los bancos del Bajío y Santander.
Villarreal Hernández se entregó a las autoridades judiciales de Estados Unidos en el puente fronterizo de Santa Fe, en el Paso, Texas.
La corrupción es un mal endémico en México y las autoridades que deberían combatirla permanecen indiferentes ante ese mal que corroe todos los ámbitos de la sociedad. No pocas veces esas autoridades inciden en actos de corrupción.
Las estructuras gubernamentales, en los niveles federal, estatal y municipal, están infiltradas por la corrupción. La impunidad que existe en el país es el mejor aliado que tienen a su alcance para que sus actos de rapiña queden sin castigo.
¿Hasta cuándo los mexicanos nos organizaremos para impedir las raterías de los gobernantes? ¡Tendríamos que comenzar por impedir las de muchos de nuestros conciudadanos!