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OPINIÓN

La sucesión presidencial española…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Diciembre 21, 2015

El domingo se realizaron las elecciones generales en España y sucedió lo que ya anticipaban las encuestas: nadie obtuvo la mayoría absoluta, ni siquiera de ocurrir las alianzas lógicas del PP-Ciudadanos y PSOE-Podemos. Para ser viable, la primera necesitaría el respaldo de los partidos más pequeños de corte independentista; y la segunda, de Ciudadanos. Se avecinan días de negociaciones complicadas y desgastantes. No faltan los que consideran que llegarán a fin de año sin acuerdos. Pero el mensaje de los electores fue algo más que el fin del bipartidismo o el legítimo deseo de cambio. Las generales españoles registraron la tónica de los procesos electorales de la era de la conectividad global…

“El fin del principio de las mayorías…”

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La democracia liberal proclamó el principio de las mayorías como rasero legitimador de las elecciones y como garante de estabilidad y gobernabilidad. Como ha ocurrido en varios países, el domingo naufragó en España. No guarda relación con el cuño ideológico de los gobiernos en turno. Es una tendencia global, propia del creciente pluralismo y diversificación del electorado. Significa que cada vez será más difícil que un solo partido logre el respaldo requerido, la necesidad de alianzas y el establecimiento de cogobiernos. Recién se vio en Venezuela, donde la oposición logró derrotar al chavismo pero en un amplio frente electoral. En México se ha vuelto cotidiano que los triunfos, incluyendo el de la sucesión presidencial, sean con menos del 40% de los votos. La gobernabilidad y la estabilidad quedan comprometidas, mientras la debilidad de los gobiernos los hace presa fácil de la delincuencia organizada. No es el caso de España pero lo señalo para ilustrar que han quedado en vilo muchas cosas…

“El mensaje de los electores…”                        

Sería un error reducir el tema a la titularidad del poder. El mensaje de los electores es claro: no quiere entregárselo todo a una opción y desea que los partidos dialoguen y se entiendan en beneficio de los españoles. Más allá del fin del bipartidismo, los ciudadanos españoles han roto con la polaridad entre izquierdas y derechas. Si para el PP no fue el resultado deseado, es un golpe para el PSOE por el crecimiento de Podemos. Es verdad que hay un anhelo de cambio, pero tampoco se puede ignorar que el PP fue el más votado. La estrategia del PSOE logró neutralizar la presión de Ciudadanos, pero no del todo a Podemos…

Una eventual alianza pasaría por la intención de Podemos por hacer valer su nivel de votación y Ciudadanos tendrá un peso político nada despreciable. Un pacto con el PSOE incluiría la viabilidad como proyecto de gobierno y la identidad de las izquierdas. Podemos no va a ceder tan fácilmente porque podría perder en la mesa de negociaciones lo alcanzado en las urnas. De no sumar a Ciudadanos, desembocarían en un esquema de imposibilidad...

Hasta bien entrada la noche siguió el forcejeo en el PSOE porque algunos piensan que deben ‘ponchar’ a Podemos. En tal caso, aunque igualmente complicada, la opción sería un cogobierno con el PP quien, a su vez, trataría de incluir a Ciudadanos para ejercer mayor presión al PSOE y contar con un contrapeso. Casi en la víspera, Podemos acentuó su aspecto programático para poner al PSOE en duda como proyecto de izquierdas. En la lógica de los acuerdos hay que contemplar todas las combinaciones posibles porque, aunque existe un mar de diferencias ideológicas, en Podemos también sopesan un pacto con el PP y Ciudadanos para liquidar al PSOE como alternativa…

Si se trata de impedir que el PP se sostenga como gobierno, una alianza de izquierdas tendrá dos puntos de tensión: la pugna entre Sánchez e Iglesia por encabezarla y que Rivera sabe que sin él los otros dos no irían a ninguna parte. La baja votación de los independentistas refleja que la mayoría de los electores no desea que España se fracture. ¿Aceptarían un acuerdo de mayor autonomía sin llegar a la ruptura? Por muy pequeñas que parezcan, todas las opciones son importantes. De no sellarse un pacto y polarizarse al extremo, Rajoy intentaría un acuerdo englobante sobre la base de un programa de gobierno en común…

“Un cambio sin rupturas…”

El mensaje de los electores apunta a un cambio sin rupturas: manteniendo la integridad territorial y cierta orientación programática. Al margen de lo que resulte en la mesa de negociación, sería absurdo obviar que el índice de votación del PP indica que hay una mayoría que simpatiza con muchas de sus decisiones. La correlación del PSOE con Podemos en votación revela que no ha resuelto del todo ante la opinión pública el asunto de la crisis en que sumió a España, pero sigue siendo una opción viable de gobierno. Parece ir en el sentido de la necesidad de reformular el significado de las izquierdas y una advertencia de los electores al PSOE: “O cambias o te cambiamos”…

El resultado de Ciudadanos es importante pero resulta innegable que se desaceleró en la recta final. Tiene por delante tres retos a resolver: la estrategia a seguir con el número de escaños logrados, proyectarse como opción nacional y consolidar la identidad de su propuesta. Por lo pronto tiene en sus manos incidir en cómo se va a resolver la sucesión presidencial. No es cualquier cosa y la decisión no será fácil…

“La crisis de representatividad…”                                                     

Las generales españolas del domingo son un ejemplo de la crisis de representatividad de las democracias contemporáneas. Al ocurrir la quiebra del principio de las mayorías, el problema de representatividad de los partidos es la siguiente consecuencia. Si no queda resuelto en las urnas, es importante hacerlo en las alianzas tejidas en la mesa de negociación. España no presenta síntomas de esa crisis en grado extremo y es ahora cuando deben buscar la mejor forma de resolverla. No me refiero sólo a pactar el gobierno entrante, sino en revisar si se requiere una reforma al marco legal…

El flujo global de información, el pluralismo creciente de la era global, la diversificación generalizada y la tecnología de uso social dan como resultado un ciudadano cada vez más autónomo, propenso a criticar a la élite gobernante y a desarrollar un sentido y lealtad ciudadana. Ya no firma ‘cheques en blanco’ ni a los partidos ni a los gobiernos. Si agregamos los desatinos de los partidos, los escándalos por corrupción de los políticos y el consiguiente rechazo a lo político, se entiende mejor la situación…

Presenciamos el ascenso de la democracia globalizada con nuevas formas de participación ciudadana y la necesidad de que los partidos reformulen la relación entre su plataforma doctrinal y programática, con tal de dar mejores resultados al constituir gobiernos. Los ciudadanos queremos más beneficios y políticos honestos. La crisis de representatividad no es otra cosa que no verse reflejado en las propuestas de los partidos ni en las decisiones de gobierno. En este sentido, nadie puede proclamarse propiamente vencedor el domingo, así como ninguno ha sido derrotado decididamente. Más bien los electores les han dado una segunda oportunidad para que se pongan de acuerdo, pasando del bipartidismo a distribuir en poder entre cuatro grandes fuerzas. En las negociaciones será clave el papel que juegue el rey Felipe VI para proponer al jefe de gobierno. El voto de los partidos a favor o contra su propuesta y las abstenciones, decantarán el desenlace. Bienvenidos a la era global…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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