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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Conocer para criticar

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Diciembre 7, 2015

"Se puso a desprender, de la cebolla, y decía: verdadera cebolla, y decía: He de encontrar la verdadera cebolla, he de encontrarla".

Jaime Sabines. Como pájaros perdidos.

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Si me preguntaran cuáles son las líneas fundamentales que considero deben estar presentes en toda educación que se precie de buscar el desarrollo integral de los niños y jóvenes, sin duda respondería que el desarrollo del pensamiento crítico y la educación de la libertad, que es la forma en que concibo lo que la literatura educativa llama educación en valores o educación moral.

“Educar es enseñar a pensar y a tomar decisiones” se titula un capítulo de mi primer libro -Pensamiento crítico y creatividad en el aula- publicado en una primera edición por la Universidad Iberoamericana de Puebla a principios de los noventa y por Editorial Trillas –en una edición que todavía circula- en mil novecientos noventa y ocho.

En efecto, educar implica desarrollar en los estudiantes la capacidad de pensar por sí mismos y este pensamiento tiene dos caras: la creatividad que consiste en generar ideas originales y valiosas que transformen las realidades para humanizarlas y la criticidad que tiene que ver con no conformarse con las ideas que les son transmitidas sino cuestionarlas hasta verificar su veracidad y poder probarla con argumentos y evidencias.

En un mundo marcado por el exceso de información, en el que las opiniones, ideas e interpretaciones sobre todos los aspectos de la vida humana circulan sin restricciones y en cantidades y formas que son mucho más rápidas que nuestra capacidad de asimilación y contrastación, el desarrollo del pensamiento crítico resulta urgente si se quiere poner las condiciones para la supervivencia de nuestra especie homo sapiens-demens y para la defensa de la libertad de las personas y las comunidades humanas.

Porque una sociedad formada por individuos acríticos, devoradores de información que repiten sin análisis ni cuestionamiento, seguidores de las ideas y las opiniones  más populares aunque sean erróneas o estén incluso cargadas de intenciones manipuladoras desde intereses económicos y políticos particulares, es una sociedad que inevitablemente pierde la libertad y vive bajo la dictadura de quienes controlan los medios de información masiva.

De ahí la insistencia que puede parecer obsesiva de tratar desde este espacio acerca de la relevancia del pensamiento crítico y de su desarrollo en el proceso educativo.

Esta insistencia tiene importancia además por la facilidad con que se confunden los términos criticidad, pensamiento crítico, postura crítica con la simple y superficial manifestación contestataria que se opone a todo lo que venga de determinadas fuentes consideradas cercanas al poder gubernamental, empresarial, mediático, cultural, etc. y acepta y difunde todo lo que surge de los espacios que desde la corrección política se consideran puros y libres de prejuicios o intereses de poder.

En estos días por ejemplo, ha llamado mi atención la casi viral publicación de los llamados “memes” o textos que reclaman airadamente el inicio de la venta de gasolina de PEMEX en los Estados Unidos al precio de siete pesos, lo que significa aproximadamente la mitad del precio que pagamos en el país por el combustible.

Lo interesante de estos reclamos es que vienen de las mismas personas, grupos y páginas que auto-asumiendo una postura supuestamente crítica se opusieron de manera igualmente airada a la Reforma energética que después de varios sexenios de ser propuesta por gobiernos panistas y priístas se aprobó en la anterior legislatura federal.

Sin ser un experto en Economía encuentro contradictoria esta postura de quienes protestaron por la apertura del sector energético, la libre competencia en el sector y la ruptura del monopolio estatal que con todas sus ineficiencias, su costosísimo y corrupto sindicato y la sangría fiscal que sufre a manos del gobierno -que financia un alto porcentaje del presupuesto de egresos del país con los ingresos de PEMEX- es la causa principal del altísimo precio de venta de las gasolinas.

Este es solamente un ejemplo de entre muchos otros en los que se manifiesta la confusión entre ser crítico y manifestarse en oposición a todo lo que venga del gobierno y de los sectores poderosos sin tener argumentos ni evidencias mínimas para hacerlo con cierta veracidad, que es la condición indispensable para hablar de verdadera criticidad.

Porque la auténtica criticidad parte del conocimiento, que es fruto de la pregunta abierta y desinteresada por lo verdadero y lo real y no de la pasión prejuiciada que acomoda la realidad a las propias visiones preconcebidas.

Urge formar educandos capaces de buscar la verdadera cebolla, analizando todas sus capas.

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