Los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en un histórico debate sobre un amparo que permitiría a cuatro personas, cultivar y consumir marihuana con fines recreativos, aprobaron con un fallo a favor de 4 a 1 que los promoventes, integrantes de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART) obtuvieran el permiso respectivo.
El propósito de esta asociación, más que plantar su propia marihuana, era el de iniciar un debate a nivel nacional y lo han logrado. Han enseñado el camino a demás asociaciones o clubes de consumidores para seguir los mismos pasos.
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El debate ya comenzó, ahora hay dos caminos los cuales se pueden seguir para la legalización del consumo de marihuana con fines recreativos. Una vez que la SCJN dictamine cuatro amparos similares los jueces podrán seguir esa jurisprudencia y con ello en todo el país ya no podrían enjuiciar a personas que cultiven y consuman la hierba. Ha quedado muy claro que la comercialización aún está penada. El otro camino es que el Congreso de la Unión o el presidente de la República emitan una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud.
Si por algo se han distinguido los partidos políticos es por esquivar temas que podrían dividir a la población y salir perjudicados electoralmente, algo por lo que la SCJN no se ha preocupado y le ha “puesto el cascabel al gato”, al retomar temas como el aborto, el matrimonio igualitario y ahora abrir la posibilidad de la legalización de la marihuana.
Todo indica que esto último será inminente, por lo que el Estado debería ponerse a analizar el cómo resolver este paradigma. Se debe elaborar una agenda integral donde los diferentes sectores de la sociedad, principalmente académicos y especialistas en la materia participen para debatir públicamente la política de salud y seguridad pública, derivado del uso de estupefacientes, así como del consumo de alcohol y de tabaco y no dejar que la agenda del debate la impongan grupos de interés, como los “nuevos amigos de Fox”, interesados en participar en la comercialización. Que quede claro que el mercado debe ser regulado por el Estado, no por particulares y menos aún por los cárteles de la droga.
Se puede tomar la experiencia de Uruguay, primer país de América en autorizar el uso de la marihuana para usos recreativos, donde los consumidores deben registrarse, tienen autorizados un límite de plantas así como el cultivo de 480 gramos al año, existen clubes de consumo y se encuentran en la etapa donde empresas privadas podrán surtir a las farmacias la droga.
Por experiencias que tenemos con los procesos de privatización en México, el Estado debe evitar que el consumo crezca en México de manera significativa al darle preferencia a particulares, incluso con el riesgo de que los narcotraficantes puedan inmiscuirse, con lo que se se terminaría legalizando su actividad criminal.
Debemos confiar en la madurez de la sociedad sin dejar de proteger a nuestra niñez y juventud ante una apertura en la política de drogas y confiar en la eficiencia de las instituciones del Estado mexicano para regular la siembra y el cultivo de estupefacientes como la marihuana.
Lo cierto es que la agenda para el debate, sobre las drogas, debe definirse lo más pronto posible y así prevenir que el tema se convierta en bandera electoral para el 2018.