El estado de Puebla es gobernado por Rafael Moreno Valle Rosas, militante del PAN, los lamentables acontecimientos de Ajalpan, municipio dirigido por el PRI, ha sido motivo de un escándalo mediático y social de impacto nacional e internacional, nada agradable para los poblanos y sus gobernantes. Se ha contextualizado la Puebla “moderna”, “emblemática” por su estrella de puebla, puentes, distribuidores viales, ciclopistas, avenidas con concreto hidráulico, sus pueblos mágicos, ciudad modelo Audi, teleférico, museo internacional barroco, estadio de futbol remodelado, tren turístico, etcétera. Paralelo a ello apareció: la indolencia gubernamental; ausencia de coordinación y profesionalismo en los mandos responsables de la seguridad pública; inexistente Estado de Derecho donde las leyes jurídicas, instituciones, practicas de gobierno, cuerpos de seguridad y políticas de integración muestran una crisis de desarticulación social y de efectividad en el gobierno, ante la expresión explosiva del descontento social.
La población de Ajalpan ha tenido su propio “linchamiento mediático”, con su carga en el imaginario colectivo de animadversión social, los calificativos van desde: infame turba criminal, pueblo sin ley, violentos y salvajes, atrasados, barbaros, rupestres. El caso de Ajalpan tuvo motivaciones de indefensión, corrupción de autoridades y ausencia de justicia. No puede condenarse a un pueblo que se defiende a sí mismo ante la incapacidad y repliegue del Estado en áreas territoriales donde antecedentes violentos incitan a una psicosis de pánicos sociales.
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Ante los hechos documentados en el municipio de Ajalpan, una conclusión fue necesaria por las autoridades, existen autores materiales por motín y homicidio calificado. La acción gubernamental reacciono con lo evidente: toda la fuerza del Estado y peso de la ley a los responsables para que no exista impunidad. Los autores materiales se encuentran a disposición de las instancias judiciales, la presencia de cuerpos de seguridad publica garantizaran el orden y paz social en Ajalpan… es un asunto concluido ante la gravedad de los acontecimientos bochornosos.
Los problemas de rupturas sociales están estallado en zonas del territorio abandonadas por el Estado, en algunos casos son linchamientos, en otros, tomas de presidencias municipales, quema de patrullas policiacas, exigencia de destitución de presidentes municipales, invasión de predios públicos y privados, reclamos sociales por derechos originarios de los pueblos.
La crisis de desarticulación social, de seguridad pública y su salida para casos como los de Ajalpan debe canalizarse en un nuevo diseño institucional que instaure un Estado de Derecho Democrático, no en campañas de restauración mediática de una “buena” imagen pública del gobierno del estado y su titular Rafael Moreno Valle Rosas.
La salida a crisis como la de Ajalpan no debe terminarse con el control estatal de seguridad, el encarcelamiento de los presuntos responsables y la presencia de fuerzas de seguridad en las calles. Urge una acción social y política del Estado, programas de estímulo a la inversión y la producción, programas de bienestar social y formas de comunicación social que articulen a la sociedad y no la aíslen de sí misma, no sólo de aplicación de la ley sino de movilización de la sociedad en función de sus propios intereses que permitan mejorar su nivel y calidad de vida.
Para los funcionarios públicos que en el ejercicio de sus funciones incurrieron en actos u omisiones en perjuicio de los intereses públicos fundamentales o de su buen despacho, ¿serán llamados a cuentas por la justicia?
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