En la entrega anterior narramos cómo se concretó desde mayo el proyecto político entre el exgobernador Mario Marín y Alberto Jiménez Merino para que el ex secretario de Desarrollo Rural retomara sus giras por el interior del estado en búsqueda de consolidar su imagen como aspirante a la candidatura por la gubernatura.
Marín le dijo: tú eres mi gallo.
Más artículos del autor
Y Aberto lo creyó.
La tormenta que amenaza esta relación idílica sembrada a lo largo de dos sexenios es que Marín no fue del todo sincero.
Sí le aseguró que era su gallo, que era el hombre que el partido necesita en estos momentos de resurgimiento, que era el perfil ideal para unir a todos los grupos y liderazgo que habían optado jugar por separado sus propias posibilidades ante el Cen, así como recuperar las confianzas en un mañana de una militancia desbalagada que optó por unirse al mesianismo de Moreno Valle y había preferido la traición que la muerte por inanición.
Sólo Alberto Jiménez Merino podía recuperar Casa Puebla.
Eso le dijo Marín.
Y Merino le creyó.
El problema aquí es que el exgobernador repitió esos halagos y promesas a Enrique Doger Guerrero.
Y lo hizo en la hermosa casa de campo de Valsequillo de Humberto Vázquez Arroyo, coordinador de campaña de Doger en la segunda semana de julio.
El pacto entre Marín y Doger se selló con un chocar de copas de uno de los mejores vinos que Humberto guardaba en su húmeda y fría cava de su casa para esa especial ocasión.
Por eso Doger, a donde va, lo cubre un aura diferente: anda empoderado.
Y es que a diferencia de Merino, Marín le contó a Doger la promesa de apoyo que había pactado con Alberto; pero le aseguró que se trataba de una cortina de humo para entrar a la puja con un candidato fuerte, llevarlo hasta las cuerdas, para al final, en el momento en que el CEN de Manlio Fabio Beltrones pusiera orden en Puebla para el próximo mes de noviembre, y las encuestas pongan al descubierto la verdad, Marín bajaría a Merino y lo convencería para que se sumara al proyecto de Doger. "Tú eres el único que puede bajar a Blanca Alcalá", le confesó.
No sería la primera vez que Marín le hiciera esa jugada a Alberto.
Doger le creyó.
Y dice que tiene todo el apoyo de Marín.
¿Será?