El cónclave de la ultraderecha tiene problemas.
Serios.
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Por eso recurrieron al exalcalde Eduardo Rivera Pérez para que los salvara de lo que se presume como un naufragio.
Pero no funcionó.
Resulta que el Yunque hizo un sondeo para medir su influencia y posibilidades para seguir controlando al Comité Directivo Estatal, como lo han hecho desde hace décadas. Los resultados fueron poco alentadores: para empezar, los integrantes del Consejo Político ya son en su mayoría (de un aproximado de 60/40) morenovallistas, además de que los propios infiltrados en las filas del Comité Estatal han sido tan eficaces como para restarle fuerza a su presidente, Rafael Micalco, sobre todo a raíz de la guerra abierta entre el presidente del partido y el gobernador por las afiliaciones masivas.
Los nuevos panistas que se integraron al partido en recientes y obtuvieron reconocimiento y poder, se acorazaron en favor de Moreno Valle y operan a su favor desde dentro del blanquiazul. El blanco es Micalco y todo lo que huela a Yunque.
Otro factor que opera en contra del Yunque y, obviamente, de Micalco, son los medios de comunicación: el aún presidente del PAN arrastra una ‘la mala prensa’. Los ‘periodicazos’ en su contra están a la orden del día por varios factores: el propio Micalco obliga a su jefe de prensa que llame al directivo del medio para acusar al reportero, al columnista o al fotógrafo en cuestión y le exigen que se retracte de su publicación, o bien, manda cartas aclaratorias constantemente. La situación empeora porque Rafael Micalco no suele tener la menor atención con el gremio periodístico, al contrario, se suele comportar cortante y distante. Y por si fuera poco, los medios afines al gobernador no dudan en criticarlo o evidenciarlo en la primera oportunidad.
A Micalco se le está acabando la buena racha que lo llevó a ser diputado local, delegado, consejero nacional, presidente del Comité Municipal y Estatal.
Por eso, la propuesta de ser reelegido en la dirigencia estatal el próximo octubre resulta una idea cada vez más remota.
Casi descabellada.
Sobre todo porque los perfiles del gobernador Jesús Guiles Carmona, líder juvenil del PAN, y como secretaria general, la protegida de Blanca Jiménez, Genoveva Huerta, aunque bastante mediocres y grises, por cierto, no dejan de ser rostros jóvenes, frescos y que representan una promesa de que en el PAN se abren las puertas al aire nuevo que permitirá el acceso a nuevos cuadros.
El Yunque se le ocurrió que la mejor carta que tienen (y eso es cierto) es Eduardo Rivera. ¿Quién mejor que él para representar al PAN de Puebla?
Sin embargo, el exalcalde dio un paso atrás.
Rechazó la oferta.
No dijo sus motivos.
Pero algunos sospechan que se debe a las cuentas públicas aún no aprobadas por el Congreso: una especie de freno de mano implementado por el gobierno del estado para tener controlado y al margen al exalcalde.
Otros comentan que su rechazo obedece a que Eduardo Rivera es la mejor carta para competir por la gubernatura el 2018.
Como sea, el resultado es el mismo: el Yunque se quedó sin cartas para competir por la presidencia estatal.
Si no piensan rápido en una contraofensiva, Moreno Valle ganará la partida.
Otra vez.