Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La crisis de México: La poca representación de los partidos políticos

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Alan Betancourt Torres

Alan Betancourt Torres nació en Puebla, Puebla en 1991. Es escritor viajero interesado en comprender la realidad social para construir mecanismos de igualdad y justicia. Estudió la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). A lo largo de su vida ha comprendido que la sociedad es un sistema vivo y cambiante que puede modificarse, preservarse o destruirse, es por eso que al escribir expresa distintas realidades; fue columnista en el periódico semanal La Catarina de la UDLAP, con la columna de opinión “El Agitador”; colaboró en la Revista Ruptura de Sociología en Santiago de Chile; hoy día colabora semanalmente con la columna de opinión “El Aleph” en e-consulta y trabaja como Asistente de Investigación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en temas de Gobierno, Pobreza y Violencia.

Viernes, Mayo 15, 2015

Hace un año aproximadamente, cuando aun era estudiante escribí una columna de opinión en el periódico escolar “La Catarina” titulada “El problema de México: La reforma a los partidos políticos” donde advertía que la reforma más importante para el país no había sido propuesta por el “Pacto por México” o Peña Nieto, me refería a la reforma al Sistema de Partidos mexicano, el cual sigue albergando a una clase política que no beneficia al país, no genera representación y hoy más que nunca muestra en los mexicanos una clara preocupación. Estamos viviendo una jornada violenta para las próximas elecciones y la crisis de representación podría concluir en un conflicto armado que se puede visualizar en distintos lugares del territorio mexicano.

Vivimos una crisis de representación en México desde hace muchas décadas. El PRI nunca ha dejado de tener una poderosa presencia en las decisiones nacionales desde su nacimiento en 1929, prueba de esto es que a 85 años de su creación sigue siendo el partido con mayor representación y votos duros (gente que bajo cualquier circunstancia votaría por ellos) en el país; a pesar de la llamarada de petate que vivimos en el 97 y 2000 con la alternancia política, no logramos una consolidación democrática, tan evidente es esto que somos un país donde los crímenes en contra de periodistas son alarmantes, el abuso a los derechos humanos se da por parte de las fuerzas de seguridad pública, el porcentaje de pobreza hunde a la mitad de la población, existen casos graves de corrupción e impunidad. En pocas palabras, vivimos en algo muy distinto a la idea de Democracia representativa, justa, igualitaria y responsable.

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A pesar de distintas reformas que han logrado flexibilizar el sistema electoral, la fuerza política sigue permaneciendo en una pequeña élite que ha demostrado no ser capaz de gobernar el país. La primera reforma para evitar la evidente crisis se dio en 1963 con la llegada del sistema de representación mixto que incluía a legisladores por la vía plurinominal también llamados “diputados de partido”, esto no solucionó el problema; en 1977 se dio una segunda reforma para introducir 100 diputados por representación plurinominal, en 1986 se decidió que fueran 200 diputados. Todas estas reformas que flexibilizaron al sistema de representación permitieron en su momento que otras ideas llegaran a las cámaras y no explotara en un conflicto violento la crisis de representación, aun así, no solucionaron el problema de raíz porque estamos viviendo nuevamente una crisis.

El principal problema de esta vieja crisis es que la ciudadanía mexicana no recibe espacios de representación en su sistema electoral. Evidentemente otorgarle más espacios a los partidos políticos ya no es la solución ya que existe un abismo entre la ciudadanía y los partidos que permite la desinformación, descontento y movimientos armados que están intentando evitar las elecciones en distintos lugares del país. La pregunta es ¿La crisis acabará con el sistema de representación o generará reformas que solucionen los problemas? ¿Si existen soluciones, serán positivas para el país o solo calmarán por un tiempo el problema? ¿Cuáles son las opciones de representación a las que podemos aspirar?

Me preocupa mucho que no se estén pensando en soluciones para el problema de representación, ya que sin ideas de cambio solo se derramará sangre. Mientras que en Guerrero se toman alcaldías y se hacen pronunciamientos en los cuales advierten que no habrá elecciones, en las redes sociales se invita a los ciudadanos a votar nulo para que los partidos falsamente no ganen las elecciones; otros más creen que adjuntar una hoja que diga “Quiero que le revoquen el mandato a Peña Nieto” será una forma de hacer escuchar su descontento; candidatos de distintos partidos asesinados en Guerrero, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas pronostican unas elecciones violentas. La desinformación reina en la búsqueda de una solución a este claro descontento que vivimos los mexicanos.

¿Te sientes representado por algún partido político? ¿Alguno cumple tus expectativas? ¿Alguno de sus proyectos de nación cambiará la realidad de los mexicanos? Por mi experiencia y lo que pasa en el país puedo deducir que los mexicanos no nos sentimos representados por el sistema de partidos, entonces necesitamos otros representantes. Esta crisis está a punto de estallar y sin ideas lo único que lograremos es otra revolución mexicana, sangrienta, desgastante, sin ideas y sin soluciones.

Mándame tus ideas: alan.betancourtts@gmail.com

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