En muchos países, la preocupación por el mejoramiento de la práctica y los resultados de los maestros, en cualquier nivel y en cualquier área, es de suma importancia. Continuamente se están buscando nuevos métodos para acercarse a los profesores e interactuar con ellos, porque se reconoce el valor central que ellos tienen en el proceso educativo y porque los docentes son quienes, finalmente, le dan forma y contenido a las propuestas educativas y al currículo.
No obstante, la práctica de los propios profesores es considerada, por la sociedad y por ellos mismos, como irrelevante, excesivamente monótona y mecánica; llegando a desaprovecharse el potencial que tiene como promotora de conocimiento y desarrollo de los alumnos. Pero, ¿por qué se da esto cuando el trabajo del maestro en educación, a cualquier nivel y en cualquier área de conocimiento, debe ser distinguido por la búsqueda constante y creciente de actualización y motivación dentro de su labor, sobre todo cuando los alumnos son jóvenes? ¿Será acaso que hemos olvidado, que el hecho de estar frente a un grupo requiere de un esfuerzo continuo y comprometido, tanto afectivo como físico e intelectual para poder responder a las necesidades de los estudiantes, de la institución y en consecuencia de la sociedad? Por lo tanto, ¿qué significa ser maestro?
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Elsie Rockwell (1985:9) señala que el ser maestro es, antes que nada, un trabajo, y como tal depende en gran medida de las condiciones dentro de las cuales se desarrolla, de las restricciones materiales y de la estructura institucional que limita su propio ámbito. Pero también, el maestro como trabajador, es a la vez sujeto. Es un ser humano que ordena sus propios conocimientos, recursos, estrategias y creatividad para hacer frente, cotidianamente, a las exigencias concretas que se le presentan en su proceso de enseñanza-aprendizaje.
La anterior autora nos dice que en América Latina han ocurrido procesos que marcan al magisterio y a la práctica docente: La incorporación del maestro al desarrollo rural, la asignación del trabajo a uno u otro sexo en algunos países o regiones, la sujeción del magisterio a los gobiernos autoritarios, etc., pero que la matriz institucional e histórica que define las condiciones de trabajo del maestro, por un lado, y los recursos y significados que él mismo aporta como sujeto por el otro, son el punto de partida ineludible de la educación en nuestro País (Rockwell, 1985: 13 y 14).
Sin embargo, el valor social en la experiencia escolar abarca mucho más que un entrenamiento en la ciudadanía, ya que alcanza a todo campo de la actividad social en que los estudiantes se desenvolverán luego, incluyendo el respeto por las normas sociales y el mando en una comunidad constantemente cambiante. En donde los ideales morales deban ser traídos a la tierra e interpretados en el actual hacer de los discípulos en la escuela y por consiguiente, fuera de ella. Luego entonces, ¿por qué en lugar de ser docentes somos bomberos? ¿Por qué apagamos el fuego del corazón de nuestros alumnos rompiendo toda posibilidad creativa sólo condicionando niños o jóvenes “obedientes” carentes de pensamiento propio?
Caro lector, echemos un vistazo a la educación de antes y a la actual y podremos darnos cuenta del número infinito de maestros bomberos que hemos tenido, aquéllos que en lugar de estimular nuestro ser, nos enseñaron a obedecer y a repetir. Quizás la respuesta de ello la tengamos más cerca de lo que creamos, generada a través de varias hipótesis:
No lo sé, y quizás tenga usted más hipótesis que referir, pero en una cosa estoy segura: la educación de hoy es el fracaso de nuestras malas decisiones que como sociedad tenemos, ya que generamos niños, jóvenes, adultos y sociedades con corazones apagados que muy pocas veces quieren latir o seguir teniendo el fuego del conocimiento, de la pasión o de la creatividad, sin que alguien se los ordene.
¿Ser docente o ser bombero?: That is the question.....
Referencias
Barradas Guevara, Ma. Guadalupe. (2009). La dimensión moral del docente: una mirada al trabajo del maestro de diferentes áreas de conocimiento. Tesis Doctoral. México: Universidad Iberoamericana Puebla.
Rockwell, E. (1985). Ser maestro, estudios sobre el trabajo docente. México: Ediciones: El Caballito, SEP.