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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

De perros y gatos y agua embotellada

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Abril 27, 2015

En el polo opuesto al gobierno está la sociedad. Y amplios sectores de ésta cargan con hábitos, modas, vicios y conductas de las que pocas veces se habla. Los mexicanos solemos descargar quejas, ira, descontento y protestas contra el común denominador: el gobierno de todos los niveles y los partidos.

Pero poco vemos hacia nosotros mismos. La autocrítica, como déficit de honestidad, no se nos da mucho, hay que reconocerlo. Y hemos visto, por ejemplo, que hay al menos  cuatro conductas casi  con carácter de fiebre social. Y alcanzan niveles problemáticos, a veces francamente chocantes.

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Me refiero a  la comida de pizzas, consumo de botellas de agua, cría y gusto por perros y gatos,  y los celulares. En el caso de estos últimos hay que admitir que de moda se han tornado en necesidad. Aunque esto de los teléfonos es casi un padecimiento mundial con dimensiones de patología.

Me refiero a los otros tres, por ahora. Con lo perros no he tenido buena química desde siempre, lo acepto. Seis mordeduras de sendos canes en mi infancia atestiguan mis fundados temores. No obstante, no desapruebo el gusto casi desenfrenado por este tipo de mascotas. Mi respeto, señoras y señores.

 Por influencia de la televisión, sobre todo, y el efecto de la mercadotecnia, tener un perro es también hoy en día, para muchos, signo de estatus.

Hay familias que tienen varios, aunque en la casa solo viva una o dos personas. Un famoso de la farándula confesó la semana pasada que, por esa moda, llegó a tener 150 canarios y 17 perros. Aparte una  enorme colección de plantas. Dijo que su casa era un jardín selvático con visos de jungla. Llegó el día en que sentó cabeza, él mismo lo dijo, y mandó a volar todo y descubrió por cuenta propia la cordura y sencillez.

Los mexicanos gastan cada año 2 mil millones de dólares en productos para mascotas. Quienes las tienen, poseen perros el 87%; gatos el 23%; 17% de las dos y 14% aves. El 54.9% de los hogares mexicanos tiene al menos un animal de compañía y lo trata como un miembro más de la familia. Y vaya que muchos borran esa diferencia. Es tan delgada la línea divisoria en muchos casos…

En hábitos de limpieza, por ejemplo. Los gatos tienen fama de esconder sus heces. Mis respetos a este animalito, que bien visto es un tigre, solo que en versión minimalista. En cambio, el otro día  vi a una familia de esas de nuevos ricos, panzones ellos,  botijonas  las damas, que dejó como pocilga la enorme mesa que ocupó un par de horas en conocido restaurante. Desperdicio de comida y cochinada por doquier. Eso no se ve ni en los animales…

Regresamos al punto: una mascota representa aproximadamente entre el 5 y el 7 por ciento del gasto de una familia mexicana. En México se calcula que una familia gasta en promedio 900 pesos al mes en su mascota. ¿Por qué este auge? Moda y estatus incluido, mayor cantidad de hogares unipersonales y mejoría de ingresos de la gente de clase media.

La pasión por los perros no tiene paralelo. Unos han comentado: “prefiero morirme yo antes que mi mascota, es que, la verdad, no sabría yo como lidiar con su muerte…” ¡Acabáramos..! La atención y lujos para algunos de estos animalejos  raya en lo absurdo, la verdad. Y la desatención también.

Vea usted:  abundan los dueños de mascotas que son una verdadera lacra social: dejan impunemente que sus canes arrojen por todos lados sus excrementos y su irresponsabilidad más de una vez ha sido la causa de ataques a pacíficos transeúntes. Yo  he sufrido dos en mis caminatas matutinas. Precedidos del clásico: “no hace nada…le gusta jugar”. Sí, jugar con el pellejo ajeno.  Nunca aclaran que así actúa, como es lógico, con su dueño, pero al resto de los mortales les deja susto y huellas sangrantes en la piel.

¿El perro el mejor amigo del hombre…? De su dueño, nada más.

Por eso en la ciudad alemana de Einbeck, la semana pasada, un nutrido grupo de vecinos, harto de la suciedad callejera de los perros, acumuló 250 kilogramos de sus defecaciones y las colocó junto al monumento emblemático del lugar para exigir acciones a la autoridad.

El consumo de botellas de agua es otra de las moditas urbanas que parece no tener fin. Antes de ahora, cientos de generaciones vivieron sin ese vicio absurdo. Y así vivieron y crecieron y se nutrieron  millones de seres humanos normales, sanos y exitosos. Pero llegó la aplastante mercadotecnia de Cocacola, Pepsi, Nestlé y Danone y, utilizando a su majestad la televisión, sometieron en pocos años al mono imitador que es el ser humano. A millones por lo menos.

La fórmula que marca el sentido común y que se aplicó siempre es elemental: toma el agua que te pida tu cuerpo, tanta como marque tu sed, punto. 

Hoy, producto de esa nada ingenua (ni sana, ni ecológica, ni naturista, ni loable) campaña y moda, los mexicanos  consumen en promedio al año 234 litros de agua embotellada, y el nuestro es el país número uno del mundo en consumo de agua embotellada. Las empresas que lucran impunemente con esto se han apoderado de las regiones de la mejor agua en la nación, con un sistema de explotación constante y por larguísimos periodos.

A las comunidades les han expropiado su recurso con “obritas” de relumbrón, “moches” a sus autoridades y promesas incumplidas. Y con otra: para producir un litro de agua  embotellada, las compañías succionadoras desperdician de 7 a 10 litros más.

Y con el estúpido señuelo de que el agua embotellada da imagen, “genera salud, juventud, es parte del deporte y deriva buena figura”, además ya hay “agua ESPECIAL para mujeres activas y para niños entre uno y seis años”, hay tienen a legiones de mexicanos idiotas siguiendo ciegamente estos consejos y gastando 53 pesos, en promedio, cada semana, en la compra de bebidas embotelladas, y mil 600 pesos en promedio al año por concepto de botellas de agua.

Y la secuela contaminadora: en el país cada día se desechan UN MILLÓN 972 MIL BOTELLAS de 300 mililitros. Todo esto lo dejan las trasnacionales para convertir los tiraderos, drenajes, ríos y lagunas en montañas de basura plástica. Las ganancias se van al extranjero, por supuesto. Y como dice la canción: “…las penas son de nosotros, las vaquillas son ajenas…”

Pero eso sí, el “estatus” y la moda absurdos  van de la mano.

xgt49@yahoo.com.mx

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