¿Qué es lo correcto?, o más complejo aún, ¿En dónde está la fina línea que separa lo correcto de lo incorrecto?, sobre todo cuando hablamos de política.
Esta es la pregunta que sin lugar a dudas se estará haciendo Ana Teresa Aranda, esta mujer, fundadora de la Ancifem (Asociación Nacional Cívica Femenina) y pieza fundamental en la cual se consolidó el Yunque y demás organizaciones de la ultradercha, cuyo largo historial incluye varios capítulos inolvidables en la era panista en Puebla, cuando convertirse en candidato era igual a hacerla de héroe (en esta caso, de heroína), hasta ser de las poquísimas poblanas que ocupó cargos en el gabinete del presidente de la República.
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Imposible hablar del PAN sin Ana Tere.
Difícil, igual, imaginarla en otro partido.
Menos en el PRI.
Pero el hecho es real.
Es decir, primero fue un rumor: que Ana Tere se aliaría con el PRI-Verde para convertirse en abanderada de esa coalición en las próximas elecciones federales.
En un par de días, la noticia se volvió formal al llegar a los medios de comunicación, y al final, fue desmentido por la propia Ana Tere, en una rueda de prensa la semana pasada.
Sin embargo, el rumor no fue tal.
Fue un hecho.
Real.
Me explico: César Camacho Solís, en operación con Ivonne Ortega, para armar las candidaturas del PRI en Puebla, tuvo una idea, la cual fue apoyada por todo el CEN: invitar a panistas con cierto capital político, que estén ‘dolidos’ y abandonados por la administración morenovallista, para que se conviertan en candidatos del PRI-Verde.
Ana Tere fue la primera en la lista.
Pero no fue la única.
El exdelegado Francisco Fraile García fue uno.
La exdiputada Denisse Ortiz Pérez, fue otra.
La lista es larga.
Y muy parecida a quienes aparecieron en un acto público, y que encabezó el exalcalde Eduardo Rivera, para inconformarse por las medidas que tomó Moreno Valle en los destinos del PAN poblano, al promover las afiliaciones masivas, entre otras.
Recordemos las palabras que ahí se pronunciaron: “el gobierno actual promueve un severo ataque a la vida interna del PAN, además de que lo consideramos como uno de los capítulos negros de la antidemocracia poblana”, “no es posible permitir afiliaciones masivas y ficticias, propios del antiguo régimen que combatimos en antiguas décadas”.
Lo curioso del caso, es que la única sacó la cara para desmentir el hecho de que se sumaría a las filas del PRI para jugar en próximas elecciones federales es quien aún lo está considerando.
Y seriamente: Ana Tere.
Al parecer, el CEN del PRI plenea contraatacar a Rafael Moreno Valle con ‘fuego contra fuego’, es decir, contrarrestar al PAN del gobernador con los mismos panistas a quienes les cerró la puerta de acceso al poder.
Esta medida no es nueva.
El PAN, para romper la barrera de la derrota electoral en Puebla, buscó a priístas con capital político, a quienes el tricolor bloqueó. Para no ir muy lejos, tomemos al ejemplo más representativo en Puebla: el propio Rafael Moreno Valle.
Ahora, la alfombra roja está puesta para Ana Tere.
¿Qué es lo que hará?
Porque para ser sinceros, el futuro político de Aranda está cercado desde aquel día en que se le ocurrió jugar la interna para la gubernatura en contra de Rafael Moreno Valle.
Firmó para siempre su sentencia como su enemiga.
Y ahora, que el gobernador lleva el sartén por el mango en el PAN aldeano, pero sobre todo, sus alcances se concretaron desde año y medio en el CEN, así como sus aspiraciones para consolidarse como candidato a la presidencia de la República… pues… es obvio que la estrella de Ana Tere difícilmente volverá a brillar en el PAN.
La invitación del PRI sigue abierta.
Tentadora.
Y Ana Tere, lo sigue pensando.
Después de invertir todos los años de tu vida en una misión, luchar hasta las últimas consecuencias (preguntémosle a Manuel Bartlett), y de buenas a primeras, tu propio partido te da una patada… ¿No sería lo más correcto aceptar la invitación del PRI?
¿O resulta políticamente incorrecto sumarse a un partido que toda tu vida criticaste con fervor ciego?
¿Qué hará Ana Tere?
¿Habrá más panistas que estén más decididos a dar ‘el cambiazo’?