A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: strip_tags() expects parameter 1 to be string, array given

Filename: views/seo_nota_opinion.php

Line Number: 45

Backtrace:

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/views/seo_nota_opinion.php
Line: 45
Function: strip_tags

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/controllers/Welcome.php
Line: 1246
Function: view

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/index.php
Line: 315
Function: require_once

El luto humano, revueltas y la historia de un pueblo | Fidencio Aguilar Víquez

Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El luto humano, revueltas y la historia de un pueblo

Fidencio Aguilar Víquez

Es Doctor en Filosofía por la Universidad Panamericana. Autor de numerosos artículos especializados y periodísticos, así como de varios libros. Actualmente colabora en el Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV).

Miércoles, Diciembre 3, 2014

Desde luego, ganas no me faltaron para escribir sobre esta caótica ciudad y sus estrangulamientos viales de todas horas –y sobre agentes viales que, en vez de desahogar el tráfico, se pasan cazando automovilistas con placas anteriores para subir sus autos a grúas, generando más tráfico al ya de por sí abundante y saturado galope vehicular en todo tiempo y lugar de la ahorcada metrópoli-, o bien, sobre el instituto electoral y sus negativas de acreditación a tres partidos políticos nacionales con sus fuertes tintes de sospechosismo. No cabe duda que, para estudiar la cosa pública, es preciso ver la entraña e ir distinguiendo todo el entramado, desde el diseño general de las instituciones y sus dinámicas señaladas en los diversos marcos jurídicos, pasando por la grilla en el sentido estricto de la palabra, para llegar a eso que bien se denomina políticas públicas o política sectorial.

Sin embargo, ya tenía yo previsto dedicar algunos artículos a las novelas de José Revueltas, ese otro gran escritor mexicano que, junto con Octavio Paz, es recordado también en el centenario de su nacimiento. Desde luego, hay temas coyunturales de extrema gravedad sobre los cuales, siempre, vale la pena decir algo y poner los temas sobre la mesa de discusión, pero también los temas de relevancia intelectual son apremiantes en la medida en que una sociedad requiere repensar desde sus entrañas para sobrevivir y, luego, vivir bien y dignamente. O en otros términos, los graves problemas de una sociedad no podrán resolverse si no piensa hondo y en profundidad su ser y quehacer. Y en eso, Revueltas nos ayuda con sus planteamientos acerca de los asuntos humanos que muestra en sus novelas. En particular ésta que proponemos en esta ocasión, la novela El luto humano.

Más artículos del autor

En El luto humano (Revueltas, 2011) la muerte de una niña, Chonita, desencadena la historia; entonces, Úrsulo, el papá, tiene que ir por el cura, pero para hacerlo ha de pedir la ayuda de su peor enemigo y cruzar el río. Es de noche y llueve:

El norte daba golpes sobre la noche. Y el cielo no tenía luz, apagado, mostrando enormes masas negras que se movían espesamente, nubes o piedras gigantescas, o nubes de piedra. (Revueltas, 2011: 14).

Aquí la historia es de unos habitantes de un apartado pueblo que parece abandonado. Dichos habitantes, en esa noche oscura, sufrirán las inclemencias del tiempo, el golpe de una inundación que acaba con sus bienes y amenaza sus vidas. Al final, saben que morirán mientras los zopilotes esperan pacientemente el momento final: los animales y los seres humanos saben que éstos morirán y aquellos sólo anuncian que están ahí porque la muerte está cerca.

En esta historia están presentes la muerte, la noche, la tormenta, el agua que ahoga, el río que se desborda (el río de la existencia), las pasiones escondidas y luego manifiestas, el recuerdo, el horizontes sin esperanza y, de nuevo, la muerte representada y anunciada por los zopilotes. Todo ello en una sola noción: la oscuridad.

No amanecería jamás. La tierra había perdido el alba; una lucha angustiosa se libraba de la tormenta contra la aurora, del gigantesco saurio de la tempestad contra la espada, como al principio de este sistema de odio y amor, de animales y hombres, de dioses y montañas que es el mundo. (Revueltas, 2011: 27).

La existencia se torna, entonces, también, naufragio, ir a la deriva, ser arrastrado por la fuerza del sino, de las furias divinas, humanas e inhumanas. Ante tal fuerza, ante tal panorama, ante tal paisaje (porque no sólo es el paisaje exterior, sino sobre todo el paisaje interior, el del alma: seca, yerma, sin fruto, que fenece), la existencia se vuelve un caminar: “Sin destino, sin objeto, sin esperanza. Por no dejar.” (Revueltas, 2011: 56).

La oscuridad en que se desenvuelve la historia de El luto humano es omniabarcante, y no sólo se refiere el panorama exterior, físico, cosmológico, sino que penetra en lo hondo del alma y de la existencia. El propio Ruiz Abreu lo resume así:

Casi todo aparece en la novela cerrado, envuelto en una espesa noche que presagia destrucción y caos. En este sentido, revela a un escritor nihilista, aunque Revueltas lo haya negado rotundamente: “el existencialismo es un nihilismo perfectamente demagógico. Es, apenas, la teoría de la burguesía totalmente podrida que no ofrece una salida al hombre. Es, en última instancia, una filosofía de la gente snob”. (Ruiz Abreu, 1992: 162).

Más allá del nihilismo o no de Revueltas, asunto que implicaría más un estudio filosófico que literario, lo que presenta en la novela, y lo que nos interesa destacar, es justamente la noción de oscuridad, lo que implica en la mente de sus personajes. Por ejemplo, mientras intentan salvarse del norte, de la tempestad, de la inundación, Úrsulo recuerda, piensa y siente:

Ya por delante no había nada que vivir. Apenas algunos minutos u horas de desesperada angustia, vacíos e inútiles. Porque ocurría que, próximo a la muerte, se le revelaba la esterilidad monstruosa de su existencia, cuyos propósitos, ahora, aparecíanle sin sentido. Todo su pasado era un error triste donde no hubo un solo momento de victoria. (Revueltas, 2011: 67).

La oscuridad, entonces, significa abismo y éste implica la muerte; son seres que saben que, como a la pequeña Chonita, también la muerte les espera, paciente pero inexorablemente; por eso los zopilotes rondan, bajan, se posan, miran a sus próximas víctimas y, como en un mecanismo de la vida misma, se incorporan en la cadena de la máquina cósmica.

Uno de los personajes es consciente de lo que le espera: “Ese zopilote –continuó Calixto fijándose en uno- bajará sobre mi cabeza, ya lo veo.” (Revueltas, 2011: 107). Por cierto, en la novela, Revueltas explica que “zopilote” significa “el que recoge la basura”, el que levanta la basura, porque justamente los náufragos eran basura; la vida, la existencia es una basura, en ese sentido. No queda pues sino: “caminar tan sólo, caminar, caminar.” (Revueltas, 2011: 147).

Ruiz Abreu, al hacer sus comentarios sobre la novela, apunta: “Guiados por un destino que los lleva al caos, aparecen fragmentados interiormente. Ninguno piensa salvarse; todos caminan hacia la muerte.” (Ruiz Abreu, 1992: 169).

La desolación y el sinsentido penetra incluso en el alma del cura, del sacerdote que supuestamente debería imprimir fe y esperanza; no sólo eso, el cura es el asesino del asesino a sueldo al que todos temen (todos, excepto Úrsulo), o sea, el que da muerte a Adán (Adán es símbolo del primer hombre, de la humanidad): “entonces el cura se sentó sobre una piedra, con la cabeza entre las manos, y se puso a llorar. Él tampoco tenía Iglesia. Tampoco tenía fe. Ni Dios.” (Revueltas, 2011: 177). De nueva cuenta tenemos el tema de la oscuridad como abismo, como sinsentido y muerte irremediable.

Todo esto parece denotar un nihilismo, como ya se ha dicho; pero Revueltas, en su persona y en sus posturas, siempre apostó por un cambio social, por una revolución social; sin embargo, a mi modo de ver, no quiso ideologizar (con todo lo ideologizado que podía estar un convencido del comunismo) las conclusiones de sus novelas (no, luego del desencanto del estalinismo y la barbarie autoritaria) por un respeto al lector y por una suerte de esperanza social capaz de resistir tanto el sinsentido de la existencia como el abuso de quienes gobiernan. Pero la duda se escabulle y resurge: más cuando la imagen del zopilote, el recogedor de basura, parece rondar no sólo al país, sino también a la caótica ciudad.

Referencias bibliográficas:

Revueltas, José (2011): El luto humano, edición original 1943 (editorial México), José Revueltas. Obras completas, Obra literaria, 2, Era, 1a. ed. México 1980, 22a. reimpresión, 187pp.

Ruiz Abreu, Álvaro (1992): José Revueltas: Los muros de la utopia, Cal y arena, México, 423pp.

Vistas: 3313
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs