La estrategia diseñada frente a la protesta del 20 de noviembre consistía en desvincular la violencia de la exigencia de justicia por lo ocurrido en Iguala. Como lo abordamos en la entrega anterior, el escenario más temido por al Grupo Compacto del Presidente era una oleada de manifestantes pidiendo su renuncia y así ocurrió. Mantas, cartelones, pintas y consignas giraron sobre dos temas: exigen aparezcan con vida los normalistas y la pronta salida de Peña Nieto. Desde el inicio lo dejaron claro: tienen la ilusión de verlos con vida. En la parada que hicieron al pasar por Bellas Artes, un familiar de los desaparecidos dijo: “Venimos a decirle a Peña Nieto que vamos a insistir hasta que se vaya (…). Si le queda grande el puesto que se vaya y se lo deje a otro”. No se trataba de los anarquistas, sino de los moderados, de los que protestaban pacíficamente…
Quizá una de las opiniones más acertadas fue la de Enrique Krauze, al afirmar que el gobierno federal no los mató pero hay una indignación acumulada. La crueldad con que actuaron los delincuentes en Iguala provocó la conmoción nacional. La gente espera un “golpe de timón” que no llega y nadie sabe hasta cuándo durará la paciencia…
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En la transmisión de las imágenes se resaltó la actitud pacífica de la protesta frente a la virulencia de los anarquistas, pero ocultaron las demandas. Como estrategia mediática, vale. Todo gobierno trata de amortiguar los efectos negativos de un problema, pero ojalá lo que vimos en algunos medios no sea el reflejo de la forma en que ve la realidad el Presidente. Junto al asta bandera, los asistentes quemaron su esfinge mientras gritaban: “¡Fuera! ¡Que se vaya! ¡Exigimos al Presidente su retirada!”. No bastaba con “separar” la violencia de la protesta justa. Peña Nieto olvidó que tenía que asumir la causa de las familias afectadas…
Era una tarea muy difícil porque es verdad que en los sexenios panistas hubo errores, algunos de ellos garrafales, pero la gente no olvida los agravios de la dictadura priista. México ha cambiado y parece que aquello de que no teníamos memoria ha quedado atrás. Ahora son los políticos los que desean olvidar y que los demás hagamos lo mismo. Pero bajo ciertas circunstancias, el olvido podría ser una forma de crueldad extrema…
“Si cayese el Presidente…”
Sin embargo, no debemos actuar por ofuscación. Si lo de Iguala ha desembocado en la peor crisis del Presidente, su eventual caída podría arrastrarnos a todos al colapso. Más bien: hay que forzarlo a que asuma sus responsabilidades ante los ciudadanos. Yo no quiero un Presidente que emprenda la graciosa huida, sino uno que gobierne…
Los que pretenden exculpar totalmente al gobierno federal olvidan que tardó casi una semana en reaccionar, que la SEDENA declaró que no actuaron porque la autoridad local les dijo que no había pasado nada y, para acabarla de “retiznar”, tuvo lugar el “gaviotazo” (la casa dudosa, el maquillista y la incursión en un antro de Australia)…
En 2012, cuando la crisis española estaba en uno de sus puntos más álgidos, estalló el escándalo del entonces rey Juan Carlos por haberse ido de safari a África, a precio de lujo. Cuando lo entrevistaron, no rehuyó su responsabilidad. Admitió que había sido un error y agregó: “Discúlpenme, no volverá a ocurrir”. Con eso bastó. Me hubiese gustado ver no a Angélica Rivera, sino al Presidente diciendo algo parecido…
“Hay ausencias que no triunfan…”
Se quiso disfrazar de prudencia lo que en realidad fue una retirada. Los manifestantes así lo entendieron y en el Zócalo espetaron: “¡Ellos no están! ¿Dónde estás tú?”. “El País” publicó: “La indignación se apodera de México” y “México ha entrado en un punto muerto” (20-XI-2014). Asimismo, se dio a conocer un audio de “La Tuta” afirmando que los hermanos Sierra Santana son los verdaderos jefes de “Guerreros Unidos”, al mismo tiempo que trabajan con la Policía Rural de Michoacán y con el comisionado Alfredo Castillo. Salvador García Soto trajo a colación que Denise Maerker entrevistó al comisionado y no lo negó (Universal: 2-IX-2014). El mismo viernes, Carlos Loret de Mola habló de un informe de inteligencia que indica que, dos meses antes de la tragedia, las autoridades estatales y federales ya tenían en la mira a José Luis Abarca y a otros alcaldes, pero no actuaron…
Precisamente esa indignación generalizada es lo que rebasa lo de Iguala y en donde los violentos encuentran margen para actuar. Hubo disturbios frente a Palacio Nacional y en varios lugares. Felipe de la Cruz, cuyo hijo sobrevivió, declaró: “Cómo estará temblando Peña Nieto de que estemos aquí que hasta puso guardias presidenciales en Palacio Nacional”. Las autoridades habían dicho que la manifestación iba a ser pacífica porque habían llegado a un acuerdo. No se percataron que eso ponía en entredicho la ausencia del Presidente. Por las pintas en paredes, fachadas y autobuses, es difícil decir de cuál hubo más: si de los 43 o de la exigencia de renuncia de Peña Nieto…
Associated Press (AP) publicó: “El enojo por la desaparición de 43 estudiantes (…) se tornó el jueves también contra el presidente EPN”. Violentos y pacíficos coinciden en que debe renunciar. El viernes los padres de familia tronaron contra los representantes federales: les llovieron botellas de agua y latas de refrescos. Anunciaron que iniciarán su propia búsqueda. Van a detener alcaldes e irán armados. Se ha convocado a un paro nacional para el 1 de diciembre y en redes sociales se difunden fotos en donde al parecer los violentos son llevados al Zócalo en vehículos oficiales…
En TVE afirmaron: “Difícil predecir el futuro de México”. Álvaro Uribe, expresidente de Colombia, dijo que las FARC eran responsables por ser socios de “Guerreros Unidos”. La embajada de Estados Unidos alertó de no viajar a Acapulco y evitar las carreteras, mientras BBC Mundo afirmó que el reto era “apagar el fuego de Ayotzinapa”. Agregó que Calderón hizo frente a los delincuentes, pero Peña Nieto se centró en la economía (reforma energética) y olvidó la seguridad. Ahora enfrenta un problema que no se resuelve con resultados económicos y, para colmo, ocurrió la caída en los precios del petróleo. Al publicarse en Foreign Affairs Latinoamérica la entrevista a José Mujica, presidente de Uruguay, arrancó un disgusto diplomático. “México da la sensación de ser un Estado fallido”, afirmó. La causa de lo de Iguala es la “gigantesca corrupción” y el gobierno debía aclararlo sin importar el costo político. Cómo verán las cosas que hasta el gobierno italiano ofreció ayudar…
“Señales equivocadas…”
Entiendo la tensión en que se encuentra el Presidente, pero creo que entre sus asesores y estrategas deben evaluar mejor algunas decisiones. Fue un error elemental creer que bastaba el puro juego mediático para restar fuerza a la protesta del jueves. Además, fue una mala señal en el contexto internacional porque a los inversionistas no les genera confianza un gobierno que no responde y minimiza los conflictos…
Es interesante el comentario de Ciro Gómez Leyva sobre la licitación de las dos cadenas de televisión, donde hay tres propuestas: la de Mario Vázquez Raña, la de Olegario y la de Francisco Aguirre. Lo delicado es que el proceso fue abierto y no se presentó oferta desde el extranjero. Es un síntoma de la percepción que hay sobre nuestro país…
No deja de ser paradójico que los medios que ahora minimizan la situación son, en buena medida, los mismos que magnificaron los efectos del combate a la delincuencia organizada durante el sexenio anterior…
Es muy complicado minimizar algo teniendo a la comunidad artística clamando justicia. Actores, cantantes y cómicos, dentro y fuera de México, se han sumado al reclamo. De verdad que las dificultades de Sofía Castro son sólo la parte anecdótica de lo que sucede y no hay que olvidar que los cambios han estado acompañados de la efervescencia de los artistas y literatos…
“El escenario multipolar del poder…”
Mientras Peña Nieto fue vapuleado, Manlio Fabio Beltrones terminó bien la semana: el gobierno francés, a través de la embajada, le entregó la presea Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor. Mientras él cosechó la máxima distinción francesa, el Presidente concentró el rechazo popular. Esto fue acompañado de una serie de variaciones muy importantes…
Al percibirse que la estrategia mediática de Peña Nieto se había derrumbado, arreciaron las presiones del grupo de Manlio Fabio, aduciendo que todo se había reducido a los discursos y pronunciamientos sin que se tradujesen en los hechos. Hubo todo un mensaje al decirle al Presidente que hasta ahora la gente pide, pacíficamente, un cambio pero que nadie sabe si así será en el futuro inmediato. Por si hubiese duda, le aclaran que la ciudadanía está cuestionando a la actual clase política y él responde sólo con palabras. De no dar muestras efectivas, la protesta podría terminar rebasándolos a todos. Le advierten que la gran mayoría es pacífica, siendo pocos los violentos. Sería grave que cambiase la correlación de fuerzas porque el descontento se va intensificando…
No basta con la respuesta judicial en el tema de los 43. El problema es político y le dicen a Peña Nieto que hay posibilidad de que la protesta se torne más álgida de comprobarse que los estudiantes estuviesen muertos o de que se vuelva una confrontación desgastante para él y su Grupo Compacto…
Beltrones ya subió el precio: quiere el PRI, SEGOB, PGR y el eje Hacienda-Economía. Es interesante el contraste: la línea discursiva de Manlio Fabio identifica a los golpistas con los intereses afectados por las reformas y sus seguidores dicen que debe haber cambios en las áreas arriba indicadas. Quiere decir que lo segundo es la exigencia de esos espacios en el Partido y gabinete. Los quiere antes del 1 de diciembre o el compromiso de realizarlos ese día…
Hay una crítica dirigida a Osorio Chong al señalar que, mientras tratan de derrocar al Presidente, fallaron los aparatos de inteligencia. Pero, ¿cuál es el motivo de la prisa de Beltrones? Eso nos revela cómo se desarrolla la lucha por el poder…
La confrontación es multipolar y siguen una estrategia transpartidista. Los aliados del Presidente (Atlacomulco, Hidalgo y el polo tecnocrático) son presionados desde adentro del poder por los beltronistas y temen ser arrasados de entregarles las posiciones que desean. Lo grave es que la columna político-judicial (Hidalgo) está rebasado y podría desarticularse en breve. El sector económico y financiero no puede entregar buenas cuentas por los nubarrones internacionales. Y ahí es donde entra don Máximo, que ha tejido una serie de alianzas que abarcan a los Hank y a los hidalguenses…
La propuesta de don Máximo es: “sostente hasta que pase la tormenta, nos repartimos espacios y neutralizamos a tus adversarios”. Es decir, tus “gallos” para 2018 no pueden resolver el problema. Escoge: o le entregas el poder a Manlio Fabio o me lo entregas a mí. Beltrones desarrolla una estrategia transpartidista y don Máximo se abre a la posibilidad de una alianza PAN-PRI-PVEM-PANAL-Izquierdas y perredismo que resulte salvable. En respuesta, empezaron pláticas para ensayar en el DF y ya verán si en Morelos y la candidatura presidencial. Si Beltrones no lograse asegurar los cambios, el gran beneficiado podría ser don Máximo. Cárdenas va por la identidad ético-política calculando ser una bisagra entre los rijosos o de ser embestido AMLO por golpista, sustituirlo. Si Peña Nieto se hará cargo del tabasqueño, Cuauhtémoc debe enfocarse a poner en jaque a “Los Chuchos” mediante debates públicos, para decantarse por una de las dos alianzas transpartidistas…
Hasta entonces…
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