Una frase, un desliz, un pensamiento en voz alta, algo que no quiso decir, pero lo hizo, fue la cita con la que terminó la conferencia de prensa el procurador de la República Jesús Murillo Karam, convocada para informar el destino fatal que sufrieron los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
La respuesta a su frase no se hizo esperar; en poco minutos las redes sociales la tomaron como suya para decir lo que sentimos mexicanos en contra de un sistema injusto y opresor... ¡nosotros también ya estamos cansados de soportar tanta mentira de quienes nos gobiernan!
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Lo curioso del caso fue que lo dicho en esa conferencia lo supimos de la boca de los "propios delincuentes" quienes con lujo de detalle nos dijeron los pormenores de la tragedia, quedando el procurador en el papel de mero presentador del caso, que no investigador, pretendiendo quitar cualquier vestigio de responsabilidad del gobierno de Peña Nieto.
Con esta medida habrán de asegurarnos que ya cumplieron, que todo está comprobado, que lo han confesado los criminales, y que cualquiera que pretenda demostrar lo contrario será porque esconde alguna perversa intensión de enrarecer el ambiente y crear disturbios, los que deberán ser castigados con todo el "peso de la ley", o bien, como es el caso de familiares y amigos de los desaparecidos, será porque les ganan sus sentimientos y el sentido de negación a sufrir las perdidas, por lo que nuestra respuesta deberá quedar solo en la comprensión anímica.
Es en esta estratégica dirección hacia donde se mueve la intensa campaña iniciada por las televisoras, particularmente Televisa, generando un sentimiento de resignación en buena parte de la población, con el claro objetivo de desactivar el apoyo popular que pudiera darse a las movilizaciones por venir.
Así que seremos testigos de la aparente indignación de los jilgueros televisivos, incluyendo "programas especiales" caso Loret de Mola, donde mañosamente pedirán por justicia, pero también nos convencerán que los muchachos ya están muertos, sin que haya quedado algún vestigio de ellos y que por lo tanto será inútil llevar a cabo cualquier acción de resistencia civil.
La real respuesta del actual gobierno para enfrentar esta crisis queda absolutamente demostrada con la salida del presidente Peña Nieto a China, lo que nos deja ver su miopía política, su insensibilidad de gobernante, y su incapacidad para resolver los problemas del país.
Por esto y muchas otras cosas más, me sumo a la voz de millones de mexicanos que gritamos con total indignación:
¡Ya me cansé del poder político y económico que ha devastado y saqueado al país, que ha asesinado a miles de mexicanos, que ha llevado a millones de paisanos a la miseria, que ha destruido el tejido social y que es culpable de la violencia en que está sumergida la nación!
Sigamos exigiendo:
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!