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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¡Vivos los queremos!

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María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Viernes, Noviembre 7, 2014

En buena parte del país se han realizado marchas de estudiantes y de organizaciones de la sociedad civil para gritar la consigna: ¡Vivos los queremos!, en apoyo a los 43 desaparecidos del caso Ayotzinapa. En estos días se realiza un paro nacional .

En Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Querétaro, Chiapas, Zacatecas Tlaxcala, Estado de México, D F, Puebla etc, así como en muchas partes del mundo, alumnos de  universidades públicas y privadas, tecnológicos, normales, el Politécnico, sectores magisteriales así como organizaciones de la sociedad civil están unidos como hacia mucho tiempo no pasaba. Cientos de personas o hasta miles, juntos en torno a la indignación, la rabia y la impotencia que ha causado este hecho en  nuestro país.

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Llama la atención la incrustación en muchas de estas marchas pacíficas, de “manifestantes enmascarados”, grupos de encapuchados infiltrados pagados y dirigidos por quien o a quienes les interesa presentar a la sociedad mexicana  e  internacional que estas marchas son vandálicas, promueven la violencia, la destrucción de edificios públicos, la toma de casetas, de carreteras, la agresión a las fuerzas públicas, el saqueo de establecimientos comerciales y el robo de  mercancías de transportes con lo que “reclaman el regreso con vida” de los estudiantes. ¿A quien conviene esta situación que parece premeditada?. Tal vez sea muy conveniente a ciertos intereses presentar ante la opinión pública que  los manifestantes en general, siguen siendo unos “revoltosos” y que deben de ser señalados, no apoyados.  

Sin el apoyo de las redes sociales, a través de las cuales se ubica a la sociedad en el lugar de los hechos, la información no tendría los mismos resultados ni el gran alcance actual. En tiempos muy breves, todos los que estamos conectados a Internet  conocemos las manifestaciones de solidaridad a los estudiantes  y las de repudio hacia las acciones del gobierno mexicano que se están realizando, no sólo en nuestro país, en todo el mundo.

La afirmación “Fué el  Estado”, ha sido comentada desde diversos puntos de vista. Hay quienes han escrito que “debemos sentirnos responsables todos”, porque la dimensión de la frase se extiende a los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero también a la población en general, por lo que tendríamos que aplicar la autocrítica para saber en qué hemos fallado todos, para que se susciten hechos como los que hoy tienen en crisis a nuestro gobierno.

Sin dejar de reconocer que el papel de la sociedad ante estos hechos ha sido muchas veces de apatía, nula búsqueda de información confiable, de omisión y hasta de  complacencia, también hay que reconocer el miedo, el temor y  la  impotencia que representan estos delitos, así como las redes de corrupción e impunidad que los  rodean que han frenado de manera importante  la participación activa de la ciudadanía.

Pienso que cada quien tiene que asumir la responsabilidad que le corresponde. La  definición júridica - política  del  término Estado es: “el conjunto de instituciones que ejercen el gobierno y aplican las leyes sobre la población residente en un territorio delimitado, provisto de soberanía”. ¿Entonces?.

La definición del sociólogo Max Weber, nos ayuda a fundamentar esta reflexión : “El estado es la institución que monopoliza el uso de la fuerza legítima. Este concepto alude a una importante función del Estado que es la abolición de la venganza o justicia privada”. Ante los hechos  evidentes ¿Fue el Estado? Opino que si.

Otro punto de atención es el tiempo transcurrido relacionado con la información en cuanto al paradero de los estudiantes. La credibilidad y la eficacia del Estado está en entredicho, y no solo en el país. Han dejado crecer un asunto que desacredita.  Día a día aumenta el nivel de presión que tiene el gobierno federal para resolver esta situación a pesar de que están saliendo a la luz pública más casos sobre la desaparición y muertes masivas de mexicanos, así como el tratamiento que le han dado los gobiernos estatales, federales y las Comisiones de Derechos humanos. ¿Por qué esperar tanto tiempo?¿ Hay de fondo otros intereses? ¿Habrá  a quién le beneficie esta situación?.

Por otro lado, se insiste en desacreditar a un partido político,cuando ninguno está libre de culpa. Las famosas coaliciones que realizan en tiempos electorales implican responsabilidades compartidas que olvidan ante sucesos que no les convienen. Si analizamos a fondo, todos los partidos políticos tienen casos  de corrupción y de impunidad graves.

Así también los famosos pactos. Se ha venido anunciando uno nuevo ¿Con qué fin? ¿Sólo para favorecer a los partidos y no a quienes gobiernan? ¿Qué as bajo la manga tiene el gobierno federal?.

En conclusión, este triste y desgarrador tema presenta más preguntas que respuestas.  Si es que están vivos, ¿en verdad nadie sabe  en dónde están?.Si aparecen vivos, ¿qué esperan entonces,  quienes saldrán beneficiados y conn que fines?. Si están muertos, ¿por qué detener tanto la información? ¿quién se favorecerá de eso?. Si nunca aparecen, ¿qué  pasará? ¿Quién o a quiénes les conviene toda esta situación?. ¿Quiénes ganan y quienes pierden?.

Ojalá y todo se redujera a los reclamos legítimos para que aparezcan vivos y se haga justicia. Pero no puedo dejar de  expresar que en el juego político del poder, hasta el dolor, la rabia e impotencia de los padres y demás  familiares de los estudiantes desaparecidos, se utilice para beneficio de unos cuantos.

Espero estar equivocada, hoy como nunca.

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