En medio de los escándalos de corrupción de la clase política española, esta semana hubo otra noticia que rompió los paradigmas políticos de los partidos que predominaban en el escenario electoral y que presentaba a España como un sistema bipartidista, las últimas encuestas colocan a Podemos como el primero en discordia, si hoy fueran las elecciones.
En entregas pasadas habíamos analizado el papel que jugaría el recién fundado partido político Podemos en la democracia parlamentaria española, y previsto la debacle de los partidos tradicionales como el PSOE y el PP, cuando en mayo de este año Podemos alcanzó la votación suficiente para obtener representación en el Europarlamento con cinco escaños.
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En un estudio elaborado por Metroscopía, una empresa dedicada a la medición de la opinión pública para el diario El País, el partido político Podemos alcanzó una intención de voto del 27.7%, mientras que el PSOE obtuvo 26.2% y en tercer lugar el PP con un 20.7%
No sólo eso, también el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha dejado ver que esta semana publicará un estudio con números similares, otorgando la ventaja a Podemos. Hay dos cuestiones a resaltar de este estudio, la primera es que el CIS es un organismo autónomo español que depende del Ministerio de la Presidencia y la segunda es que la encuesta fue levantada en medio de escándalos de corrupción.
Por si esto fuera poco, un estudio de Transparencia Internacional ha declarado a España como el octavo país del mundo con los políticos más corruptos, la operación Púnica y las "tarjetas opacas" de Caja Madrid y Bankia son los dos últimos grandes escándalos de corrupción política en una España que en los últimos años se ha colocado a la cabeza en el ranking sobre delitos de este tipo.
Todo ha convergido para que los ciudadanos españoles se hayan empoderado y estén dispuestos a un cambio político radical por la vía electoral. La corrupción, la alta tasa de desempleo, las manifestaciones y un despertar ciudadano motivado por el discurso del politólogo Pablo Iglesias Turrón ha permeado en diversos sectores, sobre todo en los votantes del PSOE, los indecisos y los nuevos electores, quienes sólo conocían el sistema bipartidista.
Tendremos que esperar a mayo del 2015 para ver si este partido con solo ocho meses en el escenario político español puede mantener y consolidar esta ventaja y cambiar no sólo el bipartidismo prevaleciente sino instaurar un gobierno de los ciudadanos que abriría una nueva etapa en la vida democrática de España y daría vida a un nuevo modelo de partido, lo que sería el fin de la “Ley de Hierro” de las oligarquías de Michels.
En 2015 también habrá elecciones en México y el escenario político muestra el hartazgo de la sociedad por la violencia y la impunidad prevalecientes y por la ineficiencia de la clase política y los partidos, aunado a la negativa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para llevar a cabo la consulta popular promovida por el PRI, PAN, PRD y MORENA. Lo que aún no se puede medir es si esto será suficiente para empoderar al ciudadano y lograr un cambio de régimen por la vía pacifica. España puede ser el ejemplo a seguir.