Después de una jornada electoral reñida en Brasil, la presidenta Dilma Rousseff logró reelegirse en el cargo por otros cuatro años más y con esto prolongar la permanencia del Partido de los Trabajadores (PT), puesto que le fue cedido por Lula quien gobernó a partir del 2003.
Este triunfo no podría explicarse sin la presencia de Luis Ignacio Lula da Silva. Candidato a la presidencia en cuatro ocasiones en la última logró el triunfo, y fue él quien inició un cambio positivo en Brasil.
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Una de las principales razones por la que los brasileños optaron continuar con el proyecto que inició Lula y ahora Rousseff mantiene, fueron los programas sociales, que sacaron del rezago social a millones de habitantes sumidos en la pobreza, robusteciendo la clase media y una política educativa que atendía a jóvenes de todos los niveles.
El ascenso de Brasil en desarrollo y crecimiento económico no es casual, su participación en el bloque económico denominado BRICS, conformado también por Rusia, India, China y Sudáfrica como potencias emergentes le permite ser un país que aspire a ser la economía mas importante de America Latina, esto aunado al constante crecimiento de su Producto Interno Bruto.
El resultado electoral en Brasil alienta las esperanzas de otros países de Sudamérica cuyos gobiernos responden al ala izquierda del espectro geopolítico, de hacer posible el sueño bolivariano de una America Unida.
Pero no todo fue fácil, la reelección de Dilma Rousseff y el margen de diferencia con respecto a su adversario, obligan a que este segundo periodo de gobierno sea de consolidación de los proyectos sociales y económicos que su país reclama y ella lo sabe.
Sin embargo, su legitimidad no esta en duda y a pesar de los momentos difíciles que ha pasado la economía carioca, Brasil es una nación con grandes expectativas de desarrollo en el corto, mediano y largo plazo.
Los escándalos de corrupción en el sector energético, la deuda por la organización del Mundial de Fútbol más caro de la historia, las manifestaciones en la calle por aumentos al transporte, son algunos de los temas a los que el gobierno de Dilma tiene que hacer frente. Por eso su primer discurso después de conocer su triunfo electoral es de reconciliación y dialogo con todos los sectores. Destaca también el papel del sistema electoral brasileño que permite conocer los resultados de forma rápida y con una gran exactitud, sin duda la urna electrónica es un instrumento eficiente para este fin, ojalá en México se pensara seriamente implementarla para los próximos procesos electorales.
Mientras hoy Dilma puede festejar un triunfo, mañana tendrá que ponerse a trabajar para convencer en los hechos a sus simpatizantes y a ese poco más del 48% de la población que no voto por ella.
La elección de Brasil ha sido exitosa para ese país en todos los sentidos, pero los retos que enfrentará el próximo gobierno son mayores, por lo que los siguientes cuatro años de Dilma esperamos que traigan mejores resultados para el pueblo brasileño que se lo merece y que ha demostrado su madurez democrática y su animo de progreso con estabilidad.