26 de octubre de 2014, domingo de cambio de horario, ojala así se pudiera despertar un día y hallar que en Puebla hubo cambio de gobernador, y de igual manera se cambió al presidente de la república, con ambos sucesos nos ahorraríamos muchas desgracias los mexicanos y así se contribuiría a la paz y la democracia tan necesarias para la sana convivencia de los y las mexicanas. Pero como esto no es así hay que levantarse y alistarse para viajar con los compas de MORENA para ir a la asamblea convocada en el zócalo de la ciudad de México, por el naciente partido político, que brotó de un movimiento que se ha planteado la regeneración nacional del país, organización que se ha ido construyendo con los vivos y los muertos que en estos días y siempre, serán recordados con cariño por su contribución a tan noble causa.
Como Carlos Monsiváis, el “Monsi”, quien desde su sepulcro, seguro estará solidarizándose con la demanda de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa Guerrero, quienes exigen sean presentados con vida, o del querido Arnaldo Córdova, a quien se extraña por sus análisis jurídicos y políticos sobre esta realidad donde la criminalidad del poder se ha instalado en el Estado y sus instituciones coludiéndose con el crimen organizado para implantar un ambiente de terror, que solo será repelido con la organización de los ciudadanos, donde se luche con la confianza de que no todo está perdido en este dolido país.
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El caminar por 20 de noviembre rumbo a la emblemática plancha del zócalo resulta ser una experiencia cívica de enorme compromiso, donde permea la idea de que vale la pena dejar por un momento la cotidianidad, para ir a un encuentro con la historia, donde el caminar con el joven, obviamente contagia de enorme creatividad para condensar discursos con mensajes, de que hay que difundir, que esto de la organización va en serio, y de que incluso se puede soñar que algún día habrá cambio de presidente y de régimen. Es irrefutable que esto de sumarse con los de MORENA se haga por los hijos, que merecen un mejor futuro, y una nación con menos sufrimiento, donde a sus estudiantes nunca jamás los maten o desaparezcan.
Son de admirarse y reconocerles a las personas de la tercera edad, que aun y con ese agotamiento natural por la vida acumulada, se hacen presentes en un zócalo bañado de sol y muchedumbre, para escuchar a Elena Poniatowska, un amor de mujer que con su voz nos pone el ejemplo de la importancia de la congruencia del ser con el hacer, y sobre todo del compromiso de luchar por un mejor país. O de un Andrés Manuel López Obrador, quien eligió el camino del sacrificio por la patria, como en su momento lo hicieran Hidalgo, Morelos, Juárez, Villa o Zapata. Hombre que en varios de sus discursos pronunciados a lo largo de su lucha nos advirtió de lo que serían capaces los que hoy tienen al país en un caos. Lo importante es que detrás de AMLO hay movimiento social con esperanza para los mexicanos.