El exgobernador de Puebla tomó sus maletas y se fue de vacaciones 2 semanas. Más bien, se trató de una especie de retiro para reflexionar, pensar, idear estrategias. Les comentó a sus cercanos que se iba para planear su campaña, que requería de cargar energías para ‘ir por todo’ en su candidatura a la diputación federal.
Es decir, se terminaron los rumores: Mario Marín Torres si competirá por una curul en San Lázaro, y no lo hará a través de una plurinominal. No. Va a hacer toda una campaña, es más, ya la está haciendo en el interior del estado, caminándolo, sudándolo, saludando a cada líder de la región y del partido, a esos que hasta ahora todos han ignorado, pero todos han manipulado y utilizado en el mero momento electoral.
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¿Cuál es el distrito que Marín eligió para competir, y según él, para ganar ‘arrasando’?
Para empezar, Marín debía asegurarse de que fuera un distrito en el interior del estado, fuera de los dominios del PAN y Moreno Valle en la capital de Puebla.
Después de levantar algunas encuestas sobre el posicionamiento del PRI, la sorpresa fue mayúscula cuando cotejaron que el expartidazo no estaba tan tirado a la calle, es decir, si en este momento fueran las elecciones ganaría, en por lo menos, 10 distritos del interior, esto debido a que en municipios gobernados por la Coalición Puebla Unida o específicamente por el PAN, la población está disgustada por los modos de sus gobernantes, esto es, obras inconclusas, nepotismo, soberbia por parte de los presidentes municipales, quienes se están mostrando insensibles a las costumbres y necesidades de sus regiones.
Tales son los casos San Pedro Cholula (José Juan Espinosa ya no puede pasear libremente por el zócalo porque capaz que lo linchan), San Andrés Cholula, Zacatlán, San Martín Texmelucan, Tehuacán, Huauchinango y Zacapoaxtla, en donde el PRI va a la alza.
Por eso, Mario Marín optó por Zacapoaxtla, ciudad en la que Guillermo Lobato, no está dando una con presidente municipal, motivo por el cual, el gobernador se ha visto en la necesidad de hacer acto de presencia en varias ocasiones, en su reciente gira, propuso convertir a Zacapoaxtla en pueblo mágico.
Sin embargo, en el poco tiempo que lleva Lobato al frente de la alcaldía, los antorchistas ya le tomaron la medida y tiro por viaje organizan plantones frente a la presidencia, cierres de calles y carreteras, con la estafeta de que es un ‘represor del Pueblo’ y que ignora las necesidades de las zonas indígenas de la región, principalmente en cuanto a abastecimiento de agua, drenaje y pavimentación, en lugar “de gastos aparatosos en obras de relumbrón”.
Sea o no cierto, con tanto borlote, los pobladores ya lo dan por un hecho.
En medio de la vorágine en la que se encuentra Lobato, Marín parece aprovechar la oportunidad. En pocas palabras, sacará ventaja del apoyo que sí recibe del interior del estado, en este caso de Zacapoaxtla, y del descontento hacia un presidente municipal ajeno, distante e impopular.
La apuesta de Marín es revivir polvos del pasado, cuando era la inspiración misma de Benito Juárez, una promesa del pueblo, a quien sí representa y sí escucha, capaz de regresar la esperanza frente a la amenaza del déspota, del invasor.
Ése es ya su discurso.
¿Podrá convencer?
Juan Pablo Piña y la señal
De plano, la señora Coral Cañedo tiró la casa por la ventana. Todo un acontecimiento resultó la celebración del 26 aniversario del noticiero de Javier López Díaz y 75 de la HR.
Más de mil comensales en un conocido salón jardín ubicado en Zavaleta, representaron a lo que la vox populi denomina la crema y nata de Puebla: el círculo rojo en pleno, pues: senadores, diputados, empresarios, directores de medios, el clero, rectores, los candidateables, todos… Por supuesto, la presencia del gobernador Rafael Moreno Valle y su esposa en la mesa principal, dejó en claro que se respiran nuevos aires de cordialidad.
Es precisamente en este tipo de escenarios, en donde los gobernantes aprovechan el nivel de la asistencia para enviar señales, y ante todos quedó clara una situación.
Rafael Moreno Valle regresó de una gira por el interior, y se hizo acompañar de Juan Pablo Piña Kurcyn, y fue al único que invitó a su mesa. Es decir, el jefe de la oficina del gobernador fue el único del gabinete que compartió el pan y la sal (y las versiones codificadas) con el gobernador.
Sus detractores fueron los primeros en echar mal de ojo: la presidenta del PRI, Ana Isabel Allende y el presidente de la fundación Colosio, Guillermo Deloya. Ambos personajes se dedicaron a darle de periodicazos a quien, a juzgar por las señales, ya va montado en caballo de hacienda rumbo a una candidatura.
¿O no?