A Juan José, fueguito de vida.
La depresión es una enfermedad que vulnera la salud de la persona, la encierra en la contradicción existencial del gusto o sin sentido de la vida, es una enfermedad mental y del corazón; mente y emoción van de la mano, una persona que sufre depresión puede vivir con dos caretas. Por fuera puede externar mucha felicidad y alegría, pero por dentro puede estar consumiéndose, llega de manera silenciosa y sorpresiva, no distingue edad, sexo, nivel de estudios, posición económica.
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En sentido coloquial se dice que la tiricia o tristeza, es el padecimiento cuya sintomatología está asociada a estados de inapetencia, desgano y palidez; se presenta por lo común en personas que sufren desilusión y mal humor. Se considera que sobreviene a causa de un susto , una muina o la pérdida de un ser querido, o bien en personas que convalecen de una enfermedad prolongada o después de sufrir un cuadro febril).
En México y en el mundo tiende a crecer, muestra de ello son los siguientes datos:
Es necesario estar atentos ya que los principales síntomas de una persona con depresión es la falta de deseo por hacer las cosas y por vivir. Una depresión que dura más de dos semanas ya es considerada crónica, por lo tanto hay que atenderla.
Pese al impacto que tiene este trastorno, una gran proporción de personas no acude a tratamiento, retrasa mucho la búsqueda de ayuda, o bien no recibe la asistencia adecuada. Cuando los pacientes acceden a los servicios de salud, solamente 50% de ellos reciben algún tipo de tratamiento mínimo adecuado, es decir, de por lo menos cuatro sesiones de psicoterapia y, en el caso de prescripción de psicotrópicos, al menos dos visitas con el médico o psiquiatra y tratamiento con los fármacos por algún periodo.
Diversos factores se asocian con la reducida solicitud de ayuda, tales como el estigma, los horarios de atención poco convenientes, las largas listas de espera para obtener una cita, el diferimiento de las consultas, el hecho de no contar con alguien que cuide a los hijos mientras se asiste a consulta, el desconocimiento del tratamiento o las dificultades para trasladarse al servicio, entre otros.
Los trastornos depresivos producen importantes niveles de discapacidad, afectan las funciones físicas, mentales y sociales y se asocian con mayor riesgo de muerte prematura. Pueden dificultar la capacidad de la persona para realizar actividades cotidianas, causando un deterioro significativo en el funcionamiento habitual y en la calidad de vida. México es una de las naciones que muestra mayor retraso en la búsqueda de atención, depresión y tristeza recorren el mundo y se incorporan en la vida, por ello se puede traducir en un problema de salud pública que hay que atender en forma inmediata.
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(http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/termino.ph).
“Depresión. Estado del conocimiento y la necesidad de Políticas Públicas y Planes de Acción en México”, publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública en 2013 y realizado por investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.