Desde siempre, escuchar el nombre de la UAP, significó poder, estatus y sobre todo, hacer política, mucha política, por tanto, el recto en turno se convertía en una especie de vicegobernador, con una injerencia en todos los rubros del estado, incluyendo el económico al manejar en sus arcas más dinero que el municipio de Puebla.
Los rectores de la Buap, por eso, parecía cubrirles una especie de halo dorado, que les otorgaba renombre, popularidad, intelecturalidad y reconocimientos, de ahí que de inmediato se convertían en un personaje encumbrado, intocable, y sumamente apetecible para el campo de la política partidista.
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Muchos rectores no pudieron contenerse a tal tentación y dos lograron convertirse en fuertes candidatos a la alcaldía de Puebla por el PRI: Enrique Doger Guerrero lo logró, al convertirse en alcalde, y actualmente disfruta de una trayectoria que le permite el acceso para disputar por la gubernatura.
Sin embargo, estos personajes también exhibieron una parte oscura que, al hacerla pública, quedaron expuestas las partes más vulnerables de la Universidad Pública, relacionadas con el derroche, la corrupción, malos manejos administrativos, altibajos severos en el área académica y rendimiento escolar.
De ahí que el prestigio de la BUAP fue minado.
Obvio, tanto como la política partidista misma.
La universidad y el PRI, fueron una misma cosa en los momentos electorales más complicados en el estado y la ciudad.
Ahora, a punto de cumplir un año la nueva administración del rector Alfonso Esparza Ortíz, los cambios en el manejo de las políticas públicas han sido dramáticos: de 180 grados.
1. No política partidista. La primera modificación que más se reciente. Aunque el rector sostiene una excelente relación con el gobernador y el presidente municipal, así como con el resto de funcionarios públicos estatales y federales al salir en la foto de los principales eventos como invitado especial, existe (al menos, hasta el momento) una sana distancia con los partidos políticos, principalmente con el PRI.
2. Se registró en este año el ingreso más alto de alumnos en 20 años, con un acceso de más de 22 mil estudiantes.
3. Se hicieron los cambios respectivos en las direcciones de las distintas facultades, con el objetivo de privilegiar las cartas credenciales de los docentes, con formación académica que acreditara su nombramiento, en vez de la grilla y el compadrazgo.
4. La creación de la Dirección de Acompañamiento Académica ha demostrado su eficiencia al motivar al estudiantado a terminar sus estudios, que incluye desde apoyo de becas, hasta asesoría psicológica, alimenticia y deportiva, de tal suerte, que el estudiante recibe un apoyo integral en su vida académica. La deserción del estudiantado bajó significativamente.
5. Internacionalización estratégica, que significa impulsar tanto a los universitarios como a sus académicos a explorar otros países, intercambiar conocimientos, investigaciones y soporto tecnológico, como nunca antes en la historia universitaria.
6. El Consejo Universitario disfruta de mayor transparencia y autonomía, al celebrar sus sesiones públicamente y de manera mensual, sin la intervención del rector, como era lo habitual.
Existen todavía muchos retos, sobre todo, en la regularización de las cuentas públicas. Será interesante escuchar los argumentos del rector al respecto en su Primer Informa de Actividades.
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