Aún antes del ‘caso Chalchihuapan’ se registró, sin matices y casi imperceptible para el ojo inexperto, un distanciamiento entre el presidente del Comité Estatal del PAN, Rafael Micalco, y el gobernador Rafael Moreno Valle.
Algunas voces, sobre todo provenientes del Yunque, comentan que esta ‘sana distancia’ empezó a principios de año debido a que, al parecer, la ultraderecha poblana está comprobando en el transcurrir del tiempo que la alianza con el gobernador no le ha dado dividendos.
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Al el contrario, lo ha debilitado.
Esta situación evidente para todos, es apenas apreciado para este sector que desde siempre ha controlado los hilos del poder en el PAN: pese a perder elecciones, siempre recuperaba una buena tajada negociando con el entonces invicto PRI: ya sabe, concesiones, compras de insumos, chambas para los amigos, permisos, multas condonadas, etc. Todo era negociable.
Sin embargo, ahora que su marca llegó a los dominios de Casa Puebla, está más lejos del poder que en sus 70 años anteriores.
Es por eso que al interior del PAN, se está planeando una estrategia para activarla en los procesos de selección de candidatos a diputados federales: eliminar ‘el dedazo’, perdón, la designación a través de las encuestas de opinión, y regresar a las famosas convenciones.
Y decimos ‘famosas’ porque han sido legendarias.
En realidad, digan lo que digan, solían ser un proceso democrático.
Sí, es verdad que el padrón llegaba manoseado, que antes se había bajado ‘línea’, que los panistas se conformaban con que el aspirante les pagara sus cuotas atrasadas para votar por él, sí, es cierto.
No estamos asegurando que los panistas eran ‘castos y puros’ en la rebatinga por acceder a una candidatura.
No.
Pero sin lugar a dudas, en ese momento, si algo no salía bien, si la chamba no se había hecho en tiempo y forma, un corto circuito podría suceder, porque la mayoría mandaba, y si la militancia no estaba del todo convencida de apoyar a ‘x’, en ése instante votaba y todo se iba al diablo.
Hubo muchas convenciones en donde los candidatos se gritaron de todo. Cómo olvidarlo: Luis Paredes y Pablo Rodríguez Regordosa, Ana Teresa Aranda y Toño Sánchez, otra vez Ana Tere y Rafael Moreno Valle; por mencionar las más simbólicas.
Por lo general, ganaba el candidato que era apoyado por el Comité, tanto estatal como municipal.
El Yunque controlaba.
Jalaba y manipulaba los hilos.
Pero, ¿qué ocurrirá ahora?
¿El Yunque seguirá teniendo el control del interior del partido?
La pregunta es válida si consideramos que el padrón, desde que llegó Rafael Moreno Valle, se abrió y los filtros usuales se eliminaron, se renovó el Consejo Político en noviembre pasado y Erika Alonso de Moreno Valle forma parte del mismo.
Y cuando todos pensaban que el gobernador mandaba al interior del PAN, se supo la verdad: del Consejo, sólo llegaron 3 alfiles del gobernador, contra 21 representantes 100 por ciento fieles al Yunque.
Otro factor con el que también se jugará en el proceso interno se selección de candidatos es cumplir los estatutos para cumplir la equidad de género y que marcan que el 50% de las candidaturas son para las mujeres. Y se vamos a ser honestos, la caballada está flaca: no existen mujeres que cubran estos requisitos para conquistar votos; pues las de siempre, por así decirlo, ya ocupan un puesto de elección popular.
Si es que el PAN estatal logra el visto bueno desde el Cen de México y opta por ir a convenciones para realizar su elección interna, será el mejor registro de la verdad: el gobernador controla o no controla realmente a Acción Nacional. Y el Yunque yace moribundo o está más vivo que nunca, vuelve al ataque y manda a sus propios candidatos. O al menos, aspirará a una posición más igualitaria cuando negocie los lugares con Moreno Valle.
Será interesante.
losconjurados76@hotmail.com