Las cifras son claras, 10 mil millones de dólares en inversión y 28 mil empleos. Y la oportunidad está aún más en las autopartes, pero todavía se espera lo que genere la industria aeronáutica.
Así que las oportunidades están latentes y más si esta puerta abierta se enfoca a nuestro talento regional (Sureste, Bajío y Norte del país) basado en el aprovechamiento del tiempo y una mejor administración, enfocada a ser mejores ingenieros y técnicos bilingües y trilingües.
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Y es que los idiomas claves en México serán: Inglés, Alemán y Japonés.
Se ha dicho que la industria automotriz es una economía falsa; sin embargo, si genera recursos humanos, potencializa capacidades y aún más realiza un tráfico logístico, sería sospechoso poder afirmar esta situación. Ejemplo de ello es cómo evoluciona la infraestructura carretera que se realiza en varios estados (chipotuda pero avanza), y aún más porque partir de ello se transfiere tecnología, además el principal mercado de operación que se incrementa son los servicios.
Sólo basta enlistar a las empresas generadoras que harán una historia interesante en la nueva era de ingenieros mexicanos: Honda Mazda Infinity y Hyundai, VW, Audi, BMW y Chrysler.
El reto no es únicamente emplearse, es realizar centros de ingeniería, los cuales seguramente cada vez más se irán incrementado, debido a la necesidad de vincularse con esta consolidada industria que requiere de soluciones inmediatas.
Ser incluyentes en esta industria es parte del reto, porque se desconfía de la capacidad del ingeniero, no obstante ya es tiempo de no permitir desconfianza e inseguridades, pues lo que que se requiere es fortaleza.
Es por ello que este segundo informe de EPN, se debe considerar asertivo el objetivo en materia de oportunidad de investigación y desarrollo científico, las cuales son partes neurálgicas y de resaltar que estén dentro de un informe. Finalmente al ser abordadas por el ejecutivo es posible percibir un futuro alentador, nada fuera de lo común, pero sí convincente.
Se llevó el traje de torero y fue torero.
Pero retomando lo que será el futuro en la región automotriz, al menos el estado de Puebla tendrá dos pulmones que inyectarán oxígeno a una sociedad que podrá renovarse y será generadora de una cadena productiva. Por esta razón, se deben cuidar estos pulmones, alimentándola con aire fresco y además con iniciativas donde la sustentabilidad sea el primer tatuaje que esté de por medio.
Pero para que esto sea posible, se debe tener el compromiso de la capacitación, investigación y tecnología, las cuales sólo pueden lograrse con el ¡A V A N C E! de las instituciones educativas públicas y privadas.
Se debe de tener visión por parte de las esferas directivas académicas para invertir esfuerzos a esta industria y nos especialicemos y enfoquemos. Se debe de ser buen herrero y dejarse de hacer azadones de palo.
Ya es hora de ser alquimistas y trasformadores de nuestra sociedad educativa, el logro estará en el ahora. Es momento de invertir en conferencias, seminarios y atracción y vivencia en cada aula en las especialidades de ingeniería como prioridad.
Lo demás vendrá por añadidura.