El pasado lunes 11 de agosto el Presidente de la Republica, Lic. Enrique Peña Nieto, promulgó las Leyes Secundarias de la Reforma Energética. Este es un hecho histórico ya que se rompe con una concepción tradicional del manejo de los recursos energéticos para dar píe a una nueva visión que, lejos de ceder los derechos de nuestros recursos a extranjeros, pretende abrir ciertos sectores a la inversión privada para tener una mayor eficacia en la explotación de nuestros recursos.
El principal objetivo, tal como lo señaló el presidente en su discurso, es que nuestro país logre una autonomía energética que se observe lo antes posible en los hogares de los mexicanos con mejores tarifas de energéticos y, en la sociedad en general, con mejores oportunidades de empleo y un cuidado adecuado de nuestro medio ambiente. En palabras del Señor Presidente, … “lo más importante es que esta transformación se traducirá en beneficios concretos para todas las familias, los precios de la luz y el gas a los hogares del país se reducirán, al igual que para las pequeñas y medianas empresas, lo que aumentará su competitividad”.
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En diez acciones se espera que esta reforma energética empiece su operación lo antes posible y en un plazo de 90 días los organismos que se incorporan para la regulación del sector estén operando. Vivimos grandes años en nuestro país desde la expropiación del sector petrolero pero, ante los retos que el entorno global exigen al país para mantener un crecimiento que resguarde los derechos de los mexicanos, no podíamos mantenernos a la expectativa.
La decisión del Gobierno de la República de proponer cambios en el régimen de nuestro sector energético se deberá reflejar en mejoras articuladas en todos los sectores de México con el resultado de una mejor y más justa sociedad, con pleno respeto a los derechos sociales y humanos y, siempre observando por los que menos tienen.
En resumen podemos decir que este hecho histórico busca: i) Una mejora de la economía de los hogares mexicanos a través de la disminución de costos en Luz, Gas y alimentos, así como con la generación de nuevos empleos; ii) Impulso al desarrollo social ya que se generarán fondos para impulsar más programas sociales con énfasis en la productividad y generación de capital humano; iii) Incentivos a la productividad y los mercados internos ya que las pequeñas empresas tendrán mejores costos de energía y se contará con fondos para su impulso; iv) Transparencia en el sector energético porque se conocerá con claridad lo que producen las grandes empresas de energéticos del país; v) Mejora del medio ambiente al impulsar dentro de esta reforma la generación de tecnologías limpias y; vi) Aumento de la capacidad productiva del país dado que tendremos mayor cantidad de energéticos con mejores precios y generaremos más fondos para investigación y crecimiento de sectores como el de alta tecnología. Ante este hecho histórico el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto entiende que la responsabilidad es también histórica pero, asume el reto para lograr que México sea un país más equitativo y de mejores oportunidades para todos.