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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Ahí viene Morena...

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Agosto 11, 2014

A la gente no le agradan tantos partidos políticos. Así lo dicen, así lo remachan cada día las encuestas. Son un barril sin fondo para sorber millones. Forman castas poderosas de millonarios todo el tiempo. Y su labor,  ni se identifica con la vida del ciudadano ni con una democracia de mejor calidad.

Están mucho más cerca de la calamidad que de la calidad.

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Ese círculo vicioso se habrá de romper más temprano que tarde. En tanto, ahí están. De ellos se ocupan más los medios que la gente. Mejor dicho: a la gente le importan un bledo. Para los medios son parte del paisaje, del juego de imágenes y negocios. Para buena parte de los medios son fuente de publicidad, elementos para la mutua coexistencia.

La reciente encuesta de “Reforma” (6 agosto 2014, mil 20 mexicanos consultados en 68 puntos de todo el país) dice que a la mayoría de los ciudadanos, 43%, le gustaría que sólo hubiera dos o tres partidos, no más.

En este escenario debuta MORENA, el partido de Andrés Manuel López Obrador, una agrupación su generis. Rara avis porque es una escisión del PRD, la encabeza un aspirante a la presidencia dos veces, y porque en el discurso sus líderes han descalificado (no sin razones) tanto a los órganos electorales como al juego de partidos.

Lo cierto es que  entra en escena y le ha puesto el cascabel al gato. Le ha causado escozor al resto de partidos y les ha roto el clima entre idílico y edénico que tenían. No es para menos. Se le ve como un invitado incómodo, un intruso que procede como de otra galaxia y que afectará la tersura del teatro y las componendas.

Y es que las cifras son para pensar, y mucho. En las preferencias por partidos, la gente le da 40% al PRI;  22% al PAN; 16% al PRD;…Y 7% a  MORENA.  Es decir, a un partido  que no ha participado en elecciones, que viene  de luchar contra todo y contra todos, algo así como si llegara a la cúspide del Everest con pans y tenis mientras sus rivales son alpinistas y  lo hacen con un equipo altamente profesional y una laaarga cola, perdón, experiencia.

La misma encuesta revela que el apoyo de los simpatizantes de MORENA se confiesa apartidista o independiente, filón este que es una veta riquísima en el país. Si hemos hablado de la desconfianza y desencanto generalizado en los partidos, este nuevo partido tiene ahí un terreno enormemente fértil para arar.

Eso, más el mar de banderas que puede levantar la gente de AMLO en toda la república, en un clima de crítica, censura, rechazo y franca abominación al papel  de los partidos y sus representantes en las cámaras, y a los gobiernos de los tres niveles que son la hechura –o contrahechura- de aquellos.

En la nación toda y en cada espacio de su cuadrícula, sobran conflictos y hacen falta líderes que los apadrinen. Y los seguidores de López Obrador, a lo largo de sexenios, de eso han hecho sus maestrías y doctorados.

En muchos casos ese camino puede no ser legítimo y hasta derivar en un oportunismo ramplón. Es cierto, pero no les queda para dónde hacerse. La alternativa es: buscar el calor y la comodidad  del colchón, del modus operandi  de los partidos que ya están sentados a la mesa, o correr el riesgo de empezar de nuevo. De cero para arriba.

Esta última opción no les asusta. De esta manera de proceder han hecho vereda y camino. Es una herramienta que bien conoce López Obrador y que en el pasado reciente le produjo más de 15 millones de votos.

El escenario no podría ser más grato para MORENA.

¿Dónde está el problema? Son muchos y podrían destacarse  dos, uno externo y uno interno.

 El externo es el pantano tan cargado de trampas y peligros que le pondrán sus competidores, más los grupos de interés y los poderes fácticos que ya son viejos conocidos de este frente de lucha. Una amenaza realmente descomunal por el ángulo que se vea. Pero insisto, en eso está curtido su líder.

El factor endógeno,  es el propio López Obrador. Son incuestionables su carisma y liderazgo. Una talla que no tiene paralelo en el país. Sin embargo, los nuevos escenarios le exigen algo más, muchísimo más que eso, que no son cualidades menores ni desdeñables.

Tiene que crecer profundamente para ofrecerse como un personaje de calidad y confiable. La imagen en los medios y la coherencia del día a día. El talento y la prudencia para el manejo de la estrategia del hoy y del futuro. La envoltura seria, maciza, perfectamente bien sustentada en las ofertas, posturas y discurso frente a la sociedad.

El ingenio, las ocurrencias, la improvisación, han sido útiles, pero no resisten como defensa y sustento frente a un público y un escenario tan incrédulo cuanto exigente.

Y todo esto sólo se consigue con preparación, estudio concienzudo, disciplina y equipo. No es obra de milagro, ni factor de suerte. Tampoco cae del cielo. Se llama trabajo, trabajo, trabajo…Y su permanente autocrítica, por supuesto.

(Mi libro “Ideas para la Vida”, está en el puesto de diarios de Doña Mago, en el portal frente al Salón de Protocolos).

xgt49@yahoo.com.mx

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