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OPINIÓN

Más costos que beneficios

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Marcelino León Ochoa

Politólogo. Maestro en Gestión Pública. Coordinador de asesores del grupo de regidores PAN.

Catedrático en UPAEP. Ex regidor del Ayuntamiento de Puebla 2011-2014

Jueves, Marzo 20, 2014

“El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”

Anónimo

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Mientras la oposición en México se ocupa de sus asuntos internos, pierde de vista lo que en algún momento los unió: el interés común y general de la Nación. Con una oposición dividida y entretenida, el PRI hace de las suyas.

El pronunciamiento hecho por el Presidente en el sentido de que ya no se generarán más impuestos ni habrá aumento en los mismos es la más clara evidencia de que ha obtenido, en un año, lo que quería. La oposición –entiéndase PAN y PRD- avalaron y respaldaron, a veces en conjunto y otras por separado, una serie de reformas constitucionales que en estos momentos les ha restado mucho margen de maniobra política.

Desde mi punto de vista, la oposición cedió fácilmente a los intereses peñistas y hoy se debate al interior de estos institutos políticos si se hizo lo correcto o si era preciso mostrar un poco más de audacia y dignidad.

Es cierto que ahora se discuten contra reloj las leyes secundarias de las reformas constitucionales, pero como dicen aquellas palabras bíblicas: “lo hecho, hecho está”.

Hoy padecemos la consecuencias de una reforma fiscal invasiva y persecutoria, nunca antes vista en el país. Para variar, los contribuyentes cautivos seguiremos aportando más al fisco y nada se le escapará a éste. Con toda razón ya no hace falta subir o crear más impuestos, pues con la luz verde a la reforma fiscal que le otorgó irresponsablemente -y yo diría que hasta por despecho, necedad o revanchismo- una mayoría del PRD, ya ni llorar es bueno.

Aprovechando esta coyuntura, el PRI y el Presidente nos siguen recetando reformas populistas, atractivas y “bien intencionadas”, que no tienen ni pies ni cabeza y que afectan gravemente a la clase trabajadora que cotiza formalmente. Me refiero a la recientemente aprobada pensión universal a adultos mayores y el seguro de desempleo, que ya pasó de la Cámara de Diputados a la de Senadores.

Recordemos que esta propuesta fue hecha por el Presidente en septiembre de 2013, como parte de la reforma de seguridad social dentro del paquete económico 2014 y busca incluir dos nuevos derechos: el de los adultos mayores a contar con una pensión universal que les permita cubrir sus gastos básicos de manutención durante la vejez; y el derecho de los trabajadores a contar con un seguro de desempleo en tanto logran reincorporarse al mercado laboral formal.

¿Existe algo más dramático que perder el empleo? Sí, acceder al seguro de desempleo que propone Peña Nieto y que se ha turnado para su revisión a la Cámara de Senadores. Algo de esto ya se prevé en el Infonavit. Cuando se accede a un crédito y se deja de pagar por caer en el desempleo, aplica un seguro. Quien haga esto –y se lo digo por experiencia- no sólo verá incrementada su deuda sino que quedará empeñado de por vida. Si a la desgracia de perder el empleo le agregamos el perder lo ahorrado, gracias al esfuerzo y sacrificio de muchos años, como dice el Buki: ¿a dónde vamos a parar?

Como cualquier promesa política, la pensión universal y el seguro de desempleo suenan muy bien. Con el regreso del PRI a la Presidencia, regresaron también las dádivas y ¿quién en su sano juicio se negaría a recibir apoyos económicos?. La pregunta que surge en estos casos es: ¿de dónde saldrán los recursos para financiar esas grandes y brillantes ideas? Alguien pensó: ¡del ahorro de los trabajadores! Y que le toman la palabra…

Seamos honestos, el PRI está haciendo su tarea y aunque la popularidad y aceptación de Peña Nieto no sea la mejor, no importa, está claro que poco a poco van reconstruyendo su base social, vía Cruzada contra el Hambre y otros programas como el seguro para mujeres jefas de familia y ahora el de desempleo y la pensión universal.

Sin duda, estos programas buscan el bienestar de esos segmentos de la población pero ya sabemos que ni son duraderos ni generan crecimiento y mucho menos desarrollo. ¿Alguien está auditando su eficacia para disminuir el hambre y la marginación?

Mientras la oposición siga distraída no habrá críticas ni contrapesos. Es urgente que los partidos se reestructuren, pues el 2015 está muy cerca y en una de esas, el PRI recupera la mayoría en la Cámara de Diputados, para beneplácito de quienes están en el poder pero para desgracia de la mayoría de los mexicanos.

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