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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Niños exitosos, profesores sin pretextos

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Octubre 28, 2013

En las semanas recientes los medios de comunicación han destacado dos casos de éxito de niños mexicanos en competencias de nivel internacional. A pesar de tratarse de brillantes excepciones que confirman la triste regla de un sistema educativo con enormes deficiencias en cuestión de calidad, estos casos y muchos otros que sin duda todos los lectores conocen, nos hacen conservar la esperanza porque muestran que es posible lograr una educación diferente que forme niños destacados en diferentes disciplinas.

Se trata del equipo de Basquetbol de los niños triquis de Oaxaca que obtuvo el primer lugar en el festival internacional de mini baloncesto celebrado en Argentina y de Paloma Noyola, originaria de Matamoros, Tamaulipas, considerada por la revista norteamericana Wired como “la nueva Steve Jobs mexicana”.

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El equipo de niños oaxaqueños, llamados “los campeones descalzos de la montaña” por tener la característica de jugar descalzos sus partidos, ha logrado llamar la atención de la opinión pública a raíz de ganar el derecho a participar en un torneo internacional en los Estados Unidos y posteriormente ganar el campeonato en Argentina siendo un grupo de estudiantes de una primaria pública con muy escasos recursos y prácticamente nulo apoyo para sus actividades deportivas.

El caso de Paloma no es muy distinto. Se trata de una niña de doce años, hija de un pepenador ya fallecido, que vive en una situación de pobreza y actualmente cursa el primer grado de secundaria en una escuela pública de su tierra natal y que habiendo obtenido el primer lugar en Matemáticas en la prueba ENLACE del año escolar anterior, cuenta con una beca de 500 pesos mensuales durante cuatro meses.

Como se puede ver, se trata en ambos casos de niños que pertenecen a los sectores menos favorecidos de nuestra muy desigual sociedad mexicana y que estudian cotidianamente en condiciones de adversidad y carencias notables.

¿Cómo han podido entonces superar estas grandes desventajas y lograr los éxitos que les han dado esta fama reciente? ¿Cuál ha sido la clave de su éxito?

En estos tiempos en que la imagen de los docentes del país se ha visto deteriorada por las marchas, plantones y actividades de protesta contra la reforma educativa que han generado molestia en amplios sectores de la población y por la ampliar difusión de los pésimos resultados de los estudiantes mexicanos en las pruebas de desempeño académico a nivel nacional e internacional resulta justo y necesario decir que una buena parte de estos casos exitosos es el resultado del trabajo de buenos maestros.

En efecto, una buena dosis del éxito de estos niños se debe, como afirmaba el periodista Sergio Sarmiento en su columna del diario Reforma, a la vocación, compromiso y trabajo eficiente de “dos Sergios”.

Sergio Ramírez Zúñiga es el profesor que tiene a su cargo al equipo de baloncesto de los niños triquis y Sergio Juárez Correa es el profesor que ha impulsado a Paloma en sus logros y alto desempeño en Matemáticas. Se trata de dos casos de prácticas docentes efectivas, de buenas prácticas educativas que deben ser destacadas y estudiadas si queremos que estos casos no sigan siendo “garbanzos de a libra” en un sistema educativo que produce niños con desempeño deficiente en las distintas asignaturas y que no logra desarrollar adecuadamente las competencias que se requieren para destacar en el mundo globalizado en que hoy vivimos.

Un primer acercamiento a estos dos maestros nos permite afirmar que es posible lograr resultados educativos distintos y destacados a partir del cambio en las prácticas educativas de los docentes a pesar de las grandes deficiencias de infraestructura escolar e incluso de los obstáculos para la educación de calidad que plantea el sistema educativo con sus lógicas burocráticas y políticamente orientadas.

Lo anterior no excluye la exigencia de cambios en la estructura organizativa del sistema educativo desde el nivel de la SEP y el sindicato –SNTE, CNTE- hasta el de la gestión directiva en cada escuela pasando por los supervisores y jefes de sector. Este cambio estructural es indispensable si se quiere construir una reforma educativa auténtica.

Pero el ejemplo de estos dos profesores resulta de enorme relevancia para los miles y miles de maestros que muchas veces tienen como pretexto las distorsiones y bloqueos del sistema para no cambiar lo que hacen cotidianamente en el aula y no lograr resultados educativos de mejor calidad.

Los resultados obtenidos por los “dos Sergios” con sus respectivos estudiantes nos muestran que cuando existe vocación educadora y compromiso real con los estudiantes es posible cambiar la lógica de fatalidad del sistema educativo que parece condenar de antemano a los niños mexicanos a la mediocridad y el fracaso en todas las disciplinas teóricas, prácticas, artísticas y deportivas para aspirar a lograr resultados positivos a partir del trabajo sistemático, riguroso y bien orientado.

Es necesario descubrir y difundir las buenas prácticas educativas que ocurren día a día en las distintas escuelas públicas y privadas en todo el territorio nacional. Resulta indispensable que estos ejemplos se hagan notar para que todos los educadores tengamos claro que “desde que se lograron los resultados, se acabaron los pretextos” y que no es aceptable seguir desperdiciando el enorme talento de los niños y jóvenes mexicanos culpando al sistema de nuestra falta de creatividad.

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