El Ejército Mexicano, junto con la Iglesia, es una de las dos instituciones de mayor confianza de la población.
Surgió del pueblo y con base en los preceptos del honor, la lealtad y la institucionalidad.
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Su misión ha sido la defensa de la integridad, independencia y soberanía de la nación.
El Presidente Enrique Peña Nieto es el comandante supremo de las fuerzas armadas; en múltiples ocasiones ha reconocido sus acciones.
En los recientes fenómenos meteorológicos como el huracán “Manuel” y la tormenta tropical “Ingrid”, participa para auxiliar a la población.
Las fuerzas armadas cuentan con 254,705 efectivos, de los cuales 202 mil 355 corresponden al Ejército y a la Fuerza Aérea, mientras que 52 mil 350 conforman la Armada de México.
En el mundo siempre han existido ejércitos. Hay que recordar al poderoso ejército de Alejandro Magno. Todos los ejércitos han surgido por la lucha de grupos y de naciones.
En nuestra historia militar, antes de la conquista, diversas etnias tenían ejércitos y formaban una clase social. El más importante era el de los mexicas.
Durante el Virreinato los virreyes contaban con su ejército. En la lucha por la Independencia se conformaron dos ejércitos, el de la Corona y el de los grupos independentistas.
Al consumarse la independencia el 28 de septiembre de 1821, el Ejército de las Tres Garantías entró triunfante a la ciudad de México.
A la cabeza del Ejército y de la Armada, fue nombrado generalísimo y almirante Agustín de Iturbide. Ese mismo año se creó la secretaría de Guerra.
Desde entonces los titulares del Poder Ejecutivo han sido los comandantes Supremos de las Fuerzas Armadas.
De 1821 a 1867, las fuerzas armadas fueron protagónicas de innumerables golpes de Estado, levantamientos armados, motines, revoluciones, guerras civiles e internacionales.
Estos son algunos hechos que sucedieron en territorio poblano, relacionados con la milicia:
En 1821 Agustín de Iturbide ocupa la Plaza. En 1824 se subleva Francisco Javier Echeverría contra el gobierno provisional de Nicolás Bravo, Pedro Celestino Negrete y Guadalupe Victoria. En 1830 Guadalupe Victoria se subleva contra el gobierno de Anastasio Bustamante. En 1832 Antonio López de Santa Ana toma la plaza después de derrotar a José Antonio Fassio. En 1847, el general Wilfield Scott toma la plaza con las tropas norteamericanas.
En 1856, el general Severo Castillo con 1, 200 hombres fue enviado a combatir a los Conservadores.
En 1862 el general Ignacio Zaragoza derrota a las tropas francesas al mando del Conde de Lorencez obligándolas a retirarse a Orizaba, Ver.
En 1863 la Plaza es entregada a los franceses quedando prisioneros los generales Jesús González Ortega, Felipe Berriozábal y Porfirio Díaz, además de 1,303 oficiales y 9,000 soldados mexicanos.
En 1867, el caudillo conservador Leonardo Márquez con 5,000 hombres ataca la Plaza defendida por Porfirio Díaz, quien lo derrota posteriormente.
Después de este período bélico hubo un tiempo de pacificación que termina con el inicio de la Revolución Mexicana en 1910.
En Puebla el 19 de noviembre de ese mismo año, el jefe de la Policía Miguel Cabrera ataca la casa de Aquiles Serdán, asesinándolo.
En 1913 tuvieron lugar otros acontecimientos en territorio nacional, entre ellos la llamada “Decena Trágica”, un movimiento armado contra el gobierno del Presidente Francisco I. Madero que culminó con su renuncia y asesinato. Los autores del levantamiento fueron los generales Félix Díaz, Bernardo Reyes, Gregorio Ruiz, Aureliano Blanquet, Juvencio Robles, encabezados por Victoriano Huerta, quien luego ascendió al poder.
El Capitán Guillermo Cota Soto cuenta en su libro “Historia Militar de México”
Que Huerta comunicó al gobierno de Coahuila haber sido autorizado por el Senado para asumir el Poder Ejecutivo por encontrarse presos el presidente Madero y miembros de su gabinete.
Venustiano Carranza, gobernador del Estado contestó en los siguientes términos: “El gobierno de Coahuila desconoce al gobierno de Huerta”.
En Sonora desconocieron a Huerta Manuel M. Diéguez, Campos, Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y José Obregón, entre otros.
Había entonces una ruptura del orden constitucional por quien ocupaba la Presidencia.
Por eso, el 19 de febrero de 1913, Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, promulgó el decreto por el que se desconoció a Victoriano Huerta y dispuso la creación de un nuevo Ejército para restaurar el orden constitucional. Así nació el Ejército.
Los años siguientes fueron de revueltas y confrontaciones.
El papel de la milicia siempre ha sido determinante.
En la Segunda Guerra Mundial participó con el Escuadrón Militar 201.
Luego se le involucró en la matanza de estudiantes en 1968 y en la persecución de guerrilleros en 1970.
En 1994 contuvo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y en los últimos años combate al narcotráfico.
En fin, a 100 años de su existencia es justo reconocer a quienes están presentes en catástrofes naturales y a quienes han ayudado a brindar seguridad a aquellas regiones donde azota la violencia.
Los militares suman esfuerzos para cristalizar los grandes anhelos nacionales, con espíritu de fraternidad. Enhorabuena por sus 100 años y por contribuir a la paz, la legalidad y la estabilidad.
Mis correos: vivereparvo45@yahoo.com.mx y/o vivereparvo45@hotmail.com