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OPINIÓN

Candil de la calle...

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Lunes, Septiembre 9, 2013

Como se ha vuelto una costumbre del gobierno que encabeza Gabino Cué, sus apariciones son tan tardías como incoherentes. Las recientes declaraciones del gobernador oaxaqueño publicadas en diarios nacionales, en las que exhorta a los maestros oaxaqueños a regresar a las escuelas para impartir clases, bajo la amenaza que de no hacerlo se verán perjudicados en sus prestaciones laborales, explica perfectamente el título de esta columna. Atrás de las expresiones mediatizadas por el mandatario oaxaqueño sobresalen dos fenómenos explícitos que no deben obviarse: colaboracionismo e hipocresía.

COLABORACIONISMO.

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En el afán de destensar la actividad política nacional para poder encaminar las reformas legales presidenciales en curso (energética y hacendaria) el mandatario oaxaqueño fue llamado a la Secretaría de Gobernación para negociar el fin del paro de labores con los profesores de la sección 22 del CNTE. La conclusión de esas reuniones fue que si los maestros paristas no regresaban a dar clases presentando un plan para recuperar el tiempo perdido no se les iba a pagar sus quincenas. Esa postura no se trata de una reivindicación del habitual comportamiento apático del gobernador Gabino, sus pronunciamientos obedecen al arrinconamiento en el que se halla, instado por la Secretaría de Gobernación a corear sus decisiones. No nos confundamos, la posición de firmeza que quiso vender en los diarios nacionales no debe entenderse como una revitalización del moribundo gobierno aliancista, sino como el extremo de la tibieza que sólo reacciona cuando lo obligan para regresarle la calma al DF aunque se retorne el conflicto a su lugar de origen. Tampoco se trata de una medida que beneficie a los más de un millón 300 mil estudiantes oaxaqueños de nivel de básico, tan solo es una postura temporal que no cambiará el dominio que ejerce el magisterio sobre el gobierno y la vida de los ciudadanos de Oaxaca.

El parámetro de este gobierno aliancista centrado en ceder ante el poder y esquivar los problemas de la entidad permite vaticinar un desenlace turbio y fatal: los problemas del estado se resuelven a través  de la inercia o nos ahogamos. Así lo deja ver el estilo personal de un gobernador que jamás promovió los debates y gestiones con la federación y hoy reaparece como puente de entendimiento. La frívola estrategia explica el porqué poner el acento en los temas que se puedan mediatizar, aunque ese penoso cariz sea un elemento que le otorgue mayor seguridad y autoconfianza al gobierno de la república para relacionarse con un gobernador de oposición débil y presa de las circunstancias.  

HIPOCRESÍA.

Desde hace varios meses en Oaxaca se abortó la posibilidad de una transición con este gobierno. Esa posibilidad quedó como una simple rotación en el titular del Ejecutivo estatal.

Estudiosos como  O´Donell y Schmitter, expertos en procesos políticos de  alternancia y especialistas en reinstalar el andamiaje democrático a la caída de los regímenes autoritarios, señalan como condición indispensable para su instauración la liberalización y la democratización. Aspectos que fueron menospreciados por el gobierno gabinista.  Nunca se le dio el valor debido a la liberalización, y con ello no se pudieron hacer efectivos los derechos elementales de la sociedad que permite proteger a los individuos y los grupos sociales ante los actos arbitrarios cometidos por el Estado. No, el gobierno aliancista perdonó los agravios del pasado, auspició a los saqueadores y se perdió la oportunidad de hacer de las tareas de entidad empresas colectivas. Esto explica que el segundo gran desafío –la democratización- tampoco se haya logrado. Esta administración no jerarquizó el principio rector de la democracia: la ciudadanía. Sin ella no se puede emprender las transformaciones que el estado requiere.

La misma suerte corrieron los aspectos irrenunciables a las transiciones democráticas. De la responsabilidad administrativa se hizo un lucrativo espacio de ventaja para los cercanos al mandatario aliancista, y de la revisión de los procesos judiciales del pasado (conflicto social del 2006) fueron sorteados. La falta de disciplina y compromiso de este gobierno hizo que el principal grupo social de la entidad -el magisterio- estableciera sus condiciones en perjuicio de la sociedad oaxaqueña.

Gabino Cué parece hacerle honor a ese famoso refrán que alude a aquellos que son obsequiosos y atentos con los extraños pero mezquinos en casa. Se entiende el nervio y conveniencia del gobierno federal, pero los problemas de Oaxaca no se resuelven con fintas y amagos. Atrás de las actuales inconformidades se encuentran los deberes que han sido postergados por el gobernador y la tradicional apatía de la federación.

No está de más recordar el otro refrán que describe el destino de los que no han rectificado y continúan por el mismo camino: “si las barbas de tu vecino ves cortar, pon las tuyas a remojar”.

juandiazcarranza@hotmail.com

Twitter: @juandiazcarr

Abogado, economista y periodista.

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