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Las concentraciones de partículas PM2.5, que son las más contaminantes, suelen aumentar en épocas de fiestas
María Eugenia Ibarrarán Viniegra, académica Ibero Puebla
Foto: Cortesía
María Eugenia Ibarrarán Viniegra, académica investigadora del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga, SJ (IIMA) de la Ibero Puebla, explicó que temporada navideña genera una huella ambiental considerable cuyas consecuencias se reflejan directamente en la salud de la población.
La académica recordó que el 25 de diciembre de 2024 se registró en Puebla una concentración de partículas PM2.5 de 81.7 microgramos por metro cúbico, casi el doble de lo permitido por la NOM-025 y más de cinco veces que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este nivel de contaminación, señaló, se traduce en muertes excedentes, hospitalizaciones y un aumento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

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Entre las principales fuentes de estas emisiones destacan la pirotecnia y las fogatas, generadoras de grandes cantidades de partículas contaminantes y responsables también de incendios forestales.
La doctora Ibarrarán consideró que la pirotecnia ocasiona daños no solo en el aire, sino también por los accidentes que cada año afectan a los hogares, especialmente a menores de edad.
La iluminación decembrina es otro factor determinante. Tanto los adornos domésticos como los alumbrados públicos incrementan el consumo eléctrico, lo que implica emisiones adicionales que pueden añadir decenas o cientos de kilogramos de CO₂ por hogar durante el mes.
A ello se suma el aumento de la movilidad por reuniones, compras y fiestas, que incrementa el uso de combustibles y la liberación de contaminantes locales.
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El consumo alimentario también deja una marca significativa. Preparar un pavo, por ejemplo, genera 23.5 kilogramos de CO₂, sin contar el enorme desperdicio de comida que, al descomponerse, produce metano. Aunque no existen mediciones específicas para Puebla o para México en su conjunto, la investigadora subrayó que la huella es innegable y debe atenderse.
Ante este panorama, Ibarrarán comparte acciones concretas para reducir el impacto ambiental:
Estas medidas, afirmó, pueden contribuir a disminuir las urgencias respiratorias y cardiovasculares, así como los daños que cada temporada decembrina deja en la salud y en el ambiente. (DFD)