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Medio Ambiente
En Puebla, la extracción de materiales pétreos opera bajo escasa regulación y fiscalización
Aspecto de una zona donde se lleva a cabo la extracción de materiales pétreos
Fotos / Especiales
Aumenta la extracción de arena, grava y basalto para la edificación en Puebla; pasó de 89 sitios de extracción a 301 en 14 años.
A escala nacional, Puebla se ubica en cuarto lugar con más hectáreas afectadas durante 2010 a 2024, sólo después del Estado de México, Quintana Roo y Guanajuato.
De acuerdo con el estudio Ríos y montañas en riesgo: Una mirada crítica a la extracción de materiales pétreos en México, elaborado por CartoCrítica, la superficie afectada por bancos de material en Puebla pasó de 763 hectáreas en 2010, a 4 mil 044 hectáreas en 2024, lo que representa un incremento de 431 por ciento.

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También se registró un incremento del número de banco de materiales pétreos, pues en un periodo de 14 años, aumentaron 212 distribuidos en zonas montañosas del estado.
Dicho crecimiento posicionó a Puebla dentro de los estados que más ampliaron su huella territorial destinada a la explotación de arena, grava, basalto, tepetate y otros materiales usados en la construcción.
Entre las justificaciones que se dan, es que la expansión de la actividad extractiva está estrechamente ligada al crecimiento urbano e industrial en la zona metropolitana de Puebla, así como municipios con desarrollos habitacionales, parques industriales o ampliaciones carreteras, que demandan grandes volúmenes de arena, grava, basalto, entre otros.
Las consecuencias de este tipo de explotación generan impactos profundos en el territorio, tales como, la pérdida de vegetación, fragmentación de ecosistemas, alteración de suelos, contaminación por maquinaria pesada y daños en ríos intermitentes, donde la extracción de arena y grava provoca erosión y modificaciones en los cauces.
En Puebla, este tipo de actividad opera bajo escasa regulación y fiscalización, pues muchos de los bancos carecen de controles efectivos y se desconoce el volumen real extraído.

Aunque la entidad poblana cuenta con normativas en materia ambiental, gran parte de la responsabilidad recae en autoridades municipales, cuya supervisión es limitada ante el crecimiento acelerado de la demanda de materiales.
Con más de 4 mil hectáreas intervenidas y más de 300 bancos identificados, Puebla se enfrenta ante una presión creciente en los suelos y recursos naturales, en un contexto donde, además, no existe un sistema integral que permita conocer la magnitud total del impacto ambiental.
A nivel nacional, la superficie ocupada pasó de 10 mil 188 en 2010 hectáreas a 73 mil 286 hectáreas en 2024.
En cuanto al número de sitios de extracción, pasó de mil 501 hectáreas en 2010, a 6 mil 447 hectáreas en 2024.
Las entidades que abarcaron más extracciones en el territorio fueron las siguientes:
En cambio, las entidades con menor extracción territorial de grava, arena, basalto y otros materiales fueron Tlaxcala (104) y Ciudad de México (117). (MIG)