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Ciencia
En el Día Mundial de la Nutria, celebramos su regreso y revelamos sus secretos más curiosos
Las nutrias están de vuelta: el regreso del mamífero más carismático
Foto: Composición e-consulta
Cada año, el último miércoles de mayo, se celebra el Día Mundial de la Nutria, y este 28 de mayo llega con una buena noticia: tras décadas de retroceso, uno de los animales más carismáticos y entrañables de los ecosistemas fluviales está regresando a su hábitat natural en Europa.
La nutria euroasiática, que estuvo al borde de desaparecer por la contaminación, la caza y la pérdida de hábitat, está reconquistando sus antiguos territorios, y lo está haciendo con ingenio: alimentándose del cangrejo americano, una especie invasora.
La nutria no solo es un ícono de la vida silvestre, sino también un termómetro natural de la salud de ríos y humedales. Donde hay nutrias, el agua es limpia, la biodiversidad está activa y el ecosistema funciona. Pero este mamífero semiacuático, ágil y silencioso, todavía enfrenta muchas amenazas que hacen de su recuperación un proceso frágil y vigilado.
De cuerpo alargado, patas palmeadas y pelaje tan denso que puede albergar hasta un millón de pelos por centímetro cuadrado, la nutria está diseñada para nadar con eficiencia en aguas frías. Sus fosas nasales y orejas pueden cerrarse bajo el agua, su cola actúa como timón y su cráneo plano le permite mantenerse alerta sin exponerse demasiado.
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En tierra es sigilosa, pero en el agua es una verdadera acróbata. Puede sumergirse hasta seis minutos y alcanzar velocidades cercanas a los 30 km/h. Además de hábiles nadadoras, las nutrias son inteligentes y juguetonas. Algunas especies usan piedras como herramientas para abrir conchas, otras se peinan con las patas para mantener la impermeabilidad de su pelaje.
Las hembras enseñan a sus crías a nadar en las primeras semanas de vida, y muchas especies son tan afectuosas que duermen abrazadas o entrelazan sus patas para no separarse mientras flotan. Aunque viven en todos los continentes excepto en Australia y la Antártida, no todas las nutrias comparten el mismo tamaño ni comportamiento.
La más pequeña, la nutria enana asiática, se mueve entre humedales y arroyos de montaña. En cambio, la más grande, la nutria gigante del Amazonas, puede medir hasta dos metros y pesar más de 40 kilos. Esta última es endémica de Sudamérica y se distingue no solo por su tamaño, sino también por su carácter territorial y temperamento protector durante la crianza.
Sin embargo, la resiliencia de esta especie está dando señales esperanzadoras. En varios países europeos, la nutria euroasiática está reapareciendo gracias a los esfuerzos de conservación, los cambios de hábitos alimenticios y la creciente conciencia sobre la protección del entorno acuático. (EP)