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Caen ventas de aserrín pintado en Atlixco por poca demanda en Semana Santa

La pérdida de interés en elaborar alfombras de aserrín para el viacrucis afecta una expresión cultural que ha perdurado por décadas

Caen ventas de aserrín pintado en Atlixco por poca demanda en Semana Santa

Foto: Joselyn Meneses

Durante años, el aserrín de colores ha sido protagonista de una de las tradiciones más representativas de Semana Santa, las alfombras para el viacrucis en Atlixco. Sin embargo, comerciantes como Maricruz Rodríguez han notado una fuerte disminución en la demanda de este material, lo que ha impactado negativamente sus ventas.

Antes, los comerciantes vendían hasta 50 bultos en la temporada, pero actualmente apenas logran colocar entre 20 y 30, e incluso menos en algunos casos.

Ya casi nadie compra. Muchos ya no hacen alfombras para Semana Santa”, lamentó Maricruz, quien comenzó a pintar aserrín desde los nueve años.

Este descenso en la demanda ha arrastrado consigo una caída en los precios. Algunas cubetas de aserrín pintado se venden hasta en cinco pesos, cuando antes tenían un mayor valor.

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“Los precios ya no dan”, señalan los vendedores, quienes además sufren merma al cernir el aserrín para mejorar su presentación.

Un bulto de aserrín puede costar entre 80 y 100 pesos, pero muchos compradores prefieren adquirirlo sin pintar y teñirlo ellos mismos para ahorrar dinero. Además, la calidad del material varía.

“Los que lo usan en grandes cantidades prefieren pintarlo ellos, les sale más barato (…). Si viene blanquito, sí sirve para colores claros, pero si está oscuro, cuesta más trabajo que agarre el tinte”, comparte Maricruz.

Ante esta situación, algunos comerciantes han optado por dejar de vender aserrín y, en su lugar, ofrecen viruta, un material diferente que consiste en finas hojas desprendidas de la madera o los metales al ser cepillados o tallados. Aunque tiene aplicaciones decorativas, no ha logrado reemplazar completamente al aserrín en la tradición de las alfombras.

El cambio de hábitos y la pérdida de interés en esta costumbre han mermado una expresión cultural que, durante décadas, ha llenado de color y vida las calles durante el viacrucis de Jesús. (APP)

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