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Cortadores de caña desafían el calor extremo en Tilapa

La quema de caña en el ejido de Rijo, Tilapa, alcanza temperaturas de hasta 400 grados

Cortadores de caña desafían el calor extremo en Tilapa

Foto: Ernesto Álvarez

Bajo un intenso calor y enfrentando temperaturas de hasta 400 grados Celsius, jornaleros cañeros del ejido de Rijo, en el municipio de Tilapa, iniciaron la quema de caña como parte del proceso previo a la cosecha, una labor que requiere precisión y resistencia.

La jornada del 25 de marzo comenzó a las 17:00 horas, con temperaturas ambientales de 35 grados, pero el calor aumentó considerablemente con la ignición de los cañaverales. Los trabajadores, provistos de antorchas hechas con vegetación seca, iniciaron la quema mientras aseguraban que las llamas no alcanzaran estructuras cercanas.

Fernando Herrera Aburto, jefe de Productividad y Desarrollo del Corporativo Azucarero Emiliano Zapata Beta San Miguel (BSM), explicó que la temperatura en el campo puede oscilar entre 300 y 400 grados Celsius, por lo que se recomienda a los cortadores esperar al menos 12 horas antes de ingresar a los terrenos quemados.

“Se calcula que puede ser una temperatura de 300 a 400 grados centígrados y pues, justamente, la distancia que se debe observar la quema es de alrededor de cinco metros cuando es el inicio, pero cuando alcanza su máxima temperatura es de unos diez como medida de precaución”, detalló.

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A pesar de las recomendaciones, algunos trabajadores, como Juan José, con 10 años de experiencia en el corte de caña, ingresan al campo apenas una hora después de la quema, protegidos con guantes de tela y ropa gruesa de manga larga.

“Aprovechamos la frescura de la tarde y del amanecer, para avanzarle lo más que se pueda [en el corte de la caña] y evitar los calores (…). Tenemos las manos curtidas, difícilmente nos provoca alguna quemadura”, agregó.

Si bien la caña aún retiene calor tras la quema, los jornaleros, con manos curtidas por años de trabajo, aseguran que el uso de guantes y vestimenta adecuada les permite minimizar riesgos.

La quema de caña, una práctica tradicional en la industria azucarera, no solo implica un desafío físico por las altas temperaturas y las nubes de ceniza, sino que también requiere habilidad y resistencia para completar el corte en el menor tiempo posible. (APP)

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