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Dula Larios: la primera conductora de trenes en Latinoamérica

La poblana rompió estereotipos al convertirse en pionera en la conducción ferroviaria en 1982

Dula Larios: la primera conductora de trenes en Latinoamérica

Foto: Composición e-consulta IG @apizacoyalrededores / FB Historias De La Ciudad de México

Dula Edith Larios Maldonado, originaria de Tepeojuma, Puebla, hizo historia al convertirse en la primera mujer en Latinoamérica en conducir un tren.

En 1982, desafió los estereotipos de género y abrió camino para que más mujeres incursionaran en un ámbito laboral tradicionalmente dominado por hombres. Su trayectoria, marcada por retos y logros, fue el tema central del conversatorio "Una mujer marcando ruta", organizado por la Capilla de Arte de la UDLAP, donde compartió su experiencia y reflexiones sobre su carrera revolucionaria.

Cuando Dula ingresó al sistema ferroviario, las oportunidades para las mujeres eran limitadas. Inicialmente, le ofrecieron un puesto en taquillas, pero su determinación la llevó a buscar más. Con el apoyo de sus compañeras, impulsó una convocatoria que permitió a mujeres postularse para puestos de conducción en el metro. Este esfuerzo colectivo marcó un hito en la inclusión laboral y demostró que las mujeres podían desempeñarse en roles considerados exclusivos para hombres.

El camino no fue fácil. Dula enfrentó comentarios despectivos y resistencia tanto de colegas como de pasajeros. En sus primeros días como conductora en la Línea 2 del metro, algunos usuarios se bajaban del tren al descubrir que una mujer lo manejaba. A pesar de estas reacciones, ella persistió y demostró su capacidad, ganándose el respeto de muchos. Posteriormente, fue asignada a la Línea 5, consolidando su lugar en la historia del transporte público en México.

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Además de los desafíos sociales, Dula enfrentó obstáculos logísticos. El sistema ferroviario no estaba preparado para incluir a mujeres en roles operativos. Faltaban sanitarios exclusivos y equipo de seguridad adecuado, como botas diseñadas para mujeres. Estos detalles reflejaban la falta de consideración hacia las trabajadoras, pero Dula y sus compañeras se adaptaron y superaron estas limitaciones con determinación.

Un momento clave en su carrera ocurrió cuando un pasajero le agradeció por su labor. Este gesto, aparentemente simple, le dio fuerzas para continuar en un entorno que a menudo la cuestionaba. A los 21 años, Dula se enfrentó a dudas personales y profesionales, pero ese reconocimiento fortaleció su convicción de que estaba marcando una diferencia.

Sin embargo, su carrera en el metro tuvo un giro inesperado. Una emergencia familiar la obligó a dejar su puesto. Su hijo, afectado por problemas de asma debido a la contaminación de la Ciudad de México, requería un cambio de ambiente. Dula y su pareja, quien también trabajaba en el metro, tomaron la difícil decisión de regresar a Tepeojuma para cuidar de su familia. Aunque significó dejar uno de los trabajos mejor pagados del país, Dula no se arrepiente de esta decisión, que priorizó el bienestar de sus seres queridos.

La historia de Dula Larios no solo es un testimonio de perseverancia, sino también un llamado a la inclusión y la igualdad de oportunidades. Su legado inspiró a generaciones posteriores de mujeres a incursionar en campos tradicionalmente masculinos. (LV)

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