Al Momento
Software y mapas mentales: la modernización de los procesos
Diversos estudios han manifestado que el mercado que genera el respaldo de este tipo de plataformas, seguirá creciendo en los años venideros
Los mapas mentales han existido en nuestro vocabulario empresarial y académico, desde hace ya un tiempo. El uso gráfico de los conceptos para explicitar ideas o temáticas, han facilitado enseñanzas, aprendizajes y elaboraciones que solían ser más complicadas. Pero así como la tecnología se ha inmerso en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana, los mapas mentales se han visto afectados por ella. Herramientas como Zen Flowchart pueden permitir a los usuarios crear diagramas de flujo y mapas mentales gratuitos en solo minutos.
Tal vez podríamos comenzar con una pequeña y rápida definición. Lo que se realiza a la hora de elaborar un mapa mental, es generar un vínculo entre dos puntos, entre dos conceptos claves, facilitando la comprensión del proceso que conlleva ese recorrido entre uno y el otro. Se utilizan en la academia o en el ámbito empresarial para presentar un determinado proyecto comercial.
El proceso de modernización que han sufrido, ha colaborado con ciertas facilitaciones y automatizaciones, que siguen haciéndonos la vida mucho más fácil. Diversos estudios han manifestado que el mercado que genera el respaldo de este tipo de plataformas, seguirá creciendo en los años venideros. Algo que representa un triunfo para las empresas que monetizan estas funcionalidades. La expansión que venía mostrando esta área comercial particular, se vio ayudada por una coyuntura enmarcada por los efectos de la pandemia. El impacto que tuvo el coronavirus en el mercado, lo que hizo fue condensar a los distintos actores y agentes, volviéndolo mucho más competitivo. Eso le sirvió a estos softwares para preponderar de mejor manera. De esta manera, el crecimiento ha sido superlativo y no ve frenos ni contratiempos en el camino.
Este crecimiento no es circunstancial. Hay diversas ventajas que manejan estas apps, que divulgan su fama. Por un lado, llevan consigo información de mercado actualizada al instante, lo cual promueve una penetración en las entrañas de la productividad muchísimo más eficaces. La información que detalla cada plataforma, con respecto a los emprendimientos, a las tasaciones, a los mercados emergentes, pregonan con información exhaustiva que limitan el índice de error posible. Diversifican las posibilidades del mercado, facilitando la innovación y el desarrollo de distintos sectores.
Las aplicaciones o plataformas web mapas mentales online se pueden pagar desde suscripciones mensuales o anuales. En este momento, hay algunas apps que están dominando el mercado y se postulan, según los especialistas, a impulsar ese crecimiento consumado en las próximas temporadas.
Muchas veces uno se suele confundir entre ambos conceptos. Aunque en muchas explicaciones, parecen ser lo mismo, es verdad que existen coincidencias, pero la distinción entre ellos es lo que los hace especiales y fundamentales para diversas estrategias y procesos que mejoran a través de la utilización de alguno de los dos.
Ambas herramientas colaboran con la organización de cierta información. A través de este concepto, se facilita una comprensión de algún desarrollo particular. Al igual que con los diagramas de flujo, la visualización de un recorrido complicado, lo simplifica. Son estrategias bastante modernas, para aliviar una enseñanza. Esa es la búsqueda en ambos casos. Con la digitalización consumada de los dibujos, este fenómeno se potencia. Pero hoy venimos a diferenciarlos, a estudiarlos y a comprender cuándo es mejor utilizar uno o el otro.
En la simple definición de cada uno, se podrán ver apenas los indicios de esas diferencias que nombramos. En el caso del mapa conceptual, resulta esencial para la exposición de una temática, de una diapositiva, de un trabajo, de un paper, de una tesis, etcétera. Esquematiza conceptos para que sean más simples de comprender. Por otro lado, los mapas mentales son necesarios para extraer o memorizar información. En su funcionalidad justamente, se encuentran sus idiosincrasias.
Más allá de sus utilidades, en los formatos también hay ligeras pero importantes diferencias. En el mapa conceptual, se establece un concepto clave y desde el mismo se van desarrollando otros conceptos menores, más específicos y menos vitales. En el mental, no existe un solo concepto, sino dos, que al relacionarse forman un proceso cualquiera.
Una vez que tenemos en claro esto, podemos seguir por las injerencias que suceden al interior de cada mapa. En el conceptual, uno busca solucionar problemas a través de esa visualización de los problemas. En el mental, hay un libre albedrío en donde la creatividad pasa a ocupar un papel fundamental. Por eso, los recursos que se utilizan son fáciles de comprender y memorizar, porque dependen de ideas que se nos van ocurriendo en el momento.
Aunque en la mayoría de los casos que veremos de ambos mapas, dependemos de la responsabilidad ‘plataformística’ de una aplicación digital, uno debería aprender a elaborar un mapa en papel, para comprender perfectamente la forma en que trabaja. Es como aprender a manejar un auto con cambios y luego pasar a un automático. Se facilitará la enseñanza. Al comenzar a dibujar un mapa conceptual, las ideas son el centro de la escena. Las preguntas y respuestas son conceptos que de una forma lingüística, dominan el dibujo. En el mental, es al revés. Las imágenes son todo. Se busca un aprendizaje gráfico, ya que lo exacto no nos sirve. Es como formular una respuesta a través de tus propias palabras.
Como verán, sus orígenes, sus objetivos, la forma en que funcionan, difieren en muchos puntos. Tal vez ahora comprenderemos en qué situación utilizar cada uno.