En cuestión de minutos la familia Martínez Torres perdió su casa en el barrio de San José, en el Centro Histórico de Puebla. Una propiedad de 100 años de antigüedad que había sido heredada por dos generaciones, pero fue dañada por el sismo del 19 de septiembre de 2017 y aparentemente fue ignorada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La madrugada del sábado comenzó el derrumbe y acabó la mañana del domingo, pero ahora vecinos duermen con la incertidumbre de que sus viviendas sean las próximas en caer debido a la omisión del INAH y Protección Civil estatal y municipal.

La casona siniestrada fue declarada como inhabitable, pero desde su construcción ha estado en propiedad de una misma familia, pues la dueña original la heredó a su hijo y este la dejó en manos del dueño actual, Octavio Martínez Torres.

Al momento del colapso él no se encontraba dentro, pero estaban su esposa y sus dos hijos, pero ahora los cuatro viven con otros familiares, aunque tras la tragedia no han podido sacar ropa ni documentos.

El señor Edgar Martínez, hermano del dueño y habitante del inmueble por muchos años, explicó que tras el sismo de septiembre de 2017 el señor Octavio presentó escritos ante el INAH para reportar que la vivienda sufrió cuarteaduras importantes.

En entrevista aseguró que el INAH no respondió a los escritos y su aval era necesario para poder arreglar las partes afectadas, ya que la casa forma parte de la zona de monumentos que están bajo resguardo de la Federación, así que no pueden intervenirse sin autorización.

Por casi cuatro años la vivienda estuvo habitada sin ser reparada, por lo que el deterioro se agravó hasta que el inmueble sucumbió tras las recientes lluvias y el sismo del pasado 7 de septiembre.


Vecinos temen por daños

Si bien el derrumbe del fin de semana no afectó estructuralmente las casas aledañas, la casa de junto, marcada con el número 410, perdió el medidor de luz debido a que parte de la fachada cayó encima, por lo que actualmente no cuenta con energía eléctrica, además de que el portón quedó bloqueado por escombros.

Habitantes de las viviendas de enfrente, en la misma 20 Oriente, consideraron que sus casas también pueden sufrir daños, pues el reciente sismo y el derrumbe que cimbró el piso pudieron generar cuarteaduras.

Una de las vecinas coincidió en que todos los trabajos de compostura deben autorizarse por el INAH, pero también aseveró que los dueños no destinaron los recursos necesarios para el mantenimiento, pues al ser casas viejas se requiere un cuidado preventivo constante.

Relató que su hogar también le fue heredado, pero para evitar su deterioro ha reforzado los techos y ha cambiado la instalación eléctrica y las tuberías de drenaje.

Por este motivo vecinos de la calle 20 Oriente coincidieron en que hubo negligencia de autoridades municipales, estatales y federales, al permitir que el deterioro avanzara hasta el derrumbe de la casona.

Además acusaron que la zona quedó sin vigilancia, por lo que varios automovilistas violaron el acordonamiento y se estacionaron en toda la calle, lo cual representa además un riesgo debido a las vibraciones de los vehículos.

Casonas siguen cayendo

Justamente la mañana de este lunes se registró otro derrumbe en el Centro Histórico, ya que la barda y una cornisa de una casona se cayeron en la esquina de la 12 Norte y 4 Oriente, en el Barrio de la Luz.

De acuerdo con la Secretaría de Protección Civil y Gestión Integral de Riesgos del municipio de Puebla, al menos 40 inmuebles han sido detectados en estado de riesgo y ya alertó a las y los propietarios, pero señaló que no han realizado las reparaciones necesarias.