El brasileño Ítalo Ferreira se llevó la presea de oro en un sorprendente debut de esta disciplina en la historia de los Juegos Olímpicos. El surfista obtuvo un puntaje total de 15.14 contra 6.60 del japonés Kanoa Igarashi, evento que se desarrolló en la playa de surf de Tsurigasaki, Japón.

Las raíces de Ferreira están en un pequeño pueblo costero en la región de Rio Grande do Norte, la zona más oriental de Brasil llamado Baía Formosa, que fue donde comenzó a surcar las olas con las tapas de las cajas de poliestireno en las que su padre guardaba el pescado que vendía después. 

El sueño del sudamericano en este deporte inició como una forma de pasar el tiempo y divertirse, mientras que su padre recorría las playas de la Zona para vender lo que había pescado. 

Con el tiempo empezó a dedicar más tiempo al surf y de forma gradual comenzó a destacarse en los torneos locales de la región, pero el aspecto económico le impedía dar el salto a los campeonatos más importantes.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Al poco tiempo se cruzó en su camino Luiz “Pinga” Campos, el gran cazatalentos del surf brasileño, quien le ayudó a dedicarse profesionalmente en este deporte. En 2011 obtuvo sus primeras dos victorias en el campeonato del mundo junior y a los 20 años clasificó para el World Championship Tour de la World Surf League, es decir que había llegado a la élite del surf mundial. 

Hoy, a sus 27 años de edad, se convirtió en el primer campeón olímpico de surf en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.