Un equipo de astrónomos ha descubierto un gigantesco cometa surcando el Sistema Solar. El objeto, bautizado 2014 UN271, tiene entre 100 y 300 kilómetros de longitud, según uno de sus descubridores, el brasileño Pedro Bernardinelli, de la Universidad de Pensilvania (EE UU).

El tamaño es tan extraordinario que los expertos dudaron en un principio de si se trataba de un diminuto planeta o de un enorme cometa. Este martes, la astrofísica búlgara Rosita Kokotanekova, del Observatorio Europeo Austral,ha confirmado que se trata de un cometa descomunal.

El objeto fue identificado el 19 de junio a partir de datos tomados entre 2014 y 2018 por el Observatorio Interamericano del Cerro Tololo, en Chile. El cometa se encuentra en la actualidad a unas 20 veces la distancia media entre la Tierra y el Sol, pero se calcula que en enero de 2031 esa separación se reducirá a la mitad.

Si se confirma su tamaño, es el mayor cometa observado en el Sistema Solar en tiempos modernos, desde que hay registros científicos, según destaca la investigadora Luisa Lara, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC).

El célebre cometa Hale-Bopp, que se convirtió en un espectáculo a simple vista en 1997, presentaba un diámetro de unos 60 kilómetros. El cometa Halley, observado en 1986, tenía unos 10 kilómetros.

El punto más cercano de la órbita del 2014 UN271 estará a la altura de Saturno en el año 2031, subraya Lara. “Que nadie espere ver una tremenda bola en el cielo durante el día”, advierte la astrofísica.

El cometa llega desde la nube de Oort, un enjambre de miles de millones de objetos helados que rodea el Sistema Solar como una cáscara. Los cometas son bolas de hielo y rocas, restos del origen de nuestro sistema planetario, hace unos 4.600 millones de años.

El nuevo objeto se ha detectado gracias al Mapeado de la Energía Oscura, un proyecto de 400 científicos en siete países para localizar cientos de millones de galaxias. La búsqueda del cometa requirió unos 20 millones de horas de procesamiento de datos por ordenador, según Bernardinelli.

El astrónomo italiano Luca Buzzi también confirmó este martes, gracias a observaciones con el telescopio SkyGems de Namibia, que el objeto 2014 UN271 tiene “una clara actividad cometaria”, incluida una coma, la característica nube de polvo y gas que rodea el núcleo de un cometa.

La Agencia Espacial Europea puso en marcha en 2019 la misión Comet Interceptor, que será lanzada en 2028 para estudiar un cometa aún por determinar.

La nave espacial quedará aparcada en el espacio a la espera de un objetivo adecuado. La astrofísica Luisa Lara, que coordina la participación española, descarta que la misión europea se pueda dirigir al 2014 UN271, demasiado alejado.

La investigadora recuerda que la tecnología para detectar objetos celestes ha dado un salto de calidad, permitiendo en poco tiempo hitos como la observación de Oumuamua, un asteroide interestelar de 200 metros de longitud, y de 2I/Borisov, un cometa llegado desde otro sistema estelar. 

“Ahora no se nos escapa nada. Estoy convencida de que veremos más en unos meses. Es simplemente cuestión de mirar y estarán”, sentencia.

Con información de El País