La investigación es fundamental y es una herramienta muy útil que se ha implementado en otros países como Japón, Chile y Estados Unidos, países que tienen el mismo problema que México, la presencia de sismos, pero con la diferencia de que ellos han invertido en el tema de la investigación sísmica, afirmó Eduardo Ismael Hernández, catedrático investigador de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP.

Dijo lo anterior en el marco del aniversario 22, el próximo martes 15 de junio, del sismo que se registró en 1999, entre los límites de Tehuacán y Huajuapan de León y que afectó a varios inmuebles de la ciudad de Puebla y zonas circunvecinas.

Ismael Hernández señalo  que un aspecto importante es llevar a cabo estudios sobre el comportamiento dinámico del suelo de las ciudades, no sólo de Puebla, sino de todas aquellas ciudades en donde el peligro sísmico es elevado.

Indicó que para estudiar el suelo es necesario instalar instrumentos como son las estaciones de registro sísmico, para conocer los niveles de movimiento que experimentan los suelos durante un temblor y que permitirán conocer mejor este tipo de fenómenos.

Invertir en la instrumentación de estaciones sísmicas y que estén distribuidas en diferentes puntos de las ciudades es fundamental, es el llamado que siempre se hace a las autoridades de gobierno porque este esfuerzo debe ser en conjunto con ellas, porque las autoridades son las responsables de proveer las condiciones de seguridad para la población, destacó.

Por su parte, Gerardo López Arciga, catedrático de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP recordó que profesores de esta universidad junto con académicos de otras universidades en ese momento -1999- se reunieron para trabajar de manera coordinada con la sociedad civil para revisar estructuras de edificios de la ciudad de Puebla y hacer un sinnúmero de recomendaciones sobre las condiciones de construcciones que podrían estar en peligro de derrumbarse y de algunas otras que requirieron de algún tipo de reparación.

“Podemos recordar los daños que sufrió el templo de la Compañía, el templo de San Agustín, el Hospital de Ortopedia, entre otras, que fueron estructuras que no se podían utilizar por los efectos que había generado el temblor en ese entonces”, recordó el académico.

Dijo que a raíz de contar con un grupo interdisciplinario que pudiera llevar a cabo este tipo de estudios sobre los diferentes temblores que se han presentado en la zona de la cual forma parte Puebla junto con los estados colindantes en donde también se registran movimientos sísmicos, se conformó el Grupo Interuniversitario de Ingeniería Sísmica, para generar no sólo estudios sobre el movimiento del suelo, sino procesos de vinculación, proyectos de investigación y de extensión, para generar todos esos conocimientos que nos ayudan en la prevención y protección de las estructuras, durante la presencia de un sismo.

De igual forma, recordó que después del sismo de 1999, desde el área académica de Ingeniería Civil, se colaboró con la nueva propuesta en eses tiempo de una nueva normativa de ingeniería sísmica para el estado de Puebla. Y a partir de esas fechas la universidad a través de esta facultad, se ha sumado en participar en proyectos de investigación, de colaboración y promoción de las medidas preventivas que debe tener la gente ante la presencia de un sismo y sobre todo, que no se deben pasar por alto, porque este tipo de fenómenos naturales se pueden presentar en cualquier momento.

Enfatizó que es importante que la gente participe activamente en la organización de simulacros, y que siempre estén alertas porque es algo que puede suceder en cualquier momento y por ello es importante darle la seriedad que se merece.