El albergue para ancianos que el Sistema Estatal DIF tenía previsto concluir y poner en marcha desde diciembre de 2020, está en obra negra y detenido porque las intervenciones de infraestructura violan la ley de monumentos del INAH, aunado a que carece de permisos del Ayuntamiento de Puebla.

El gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta confirmó que la Comuna suspendió la obra, aunque no mencionó nada la suspensión de parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). 

“Está en ese proceso ya, el Ayuntamiento (de Puebla) no suspendió la obra. ¡Imagínese los bárbaros! Ya está la obra en curso, pero así son ellos; ahí habrá un refugio para ancianos”, declaró en breve.

El 27 de noviembre, Rosario Orozco Caballero, presidenta del DIF estatal dio a conocer que el gobierno de Puebla haría una inversión de 4 millones de pesos para habilitar un albergue en la capital.

El lugar tendrá capacidad para 45 personas y estaría ubicado en la sede de la entonces Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), en la calle 9 Oriente entre 16 de Septiembre y 2 Sur.

En enero, durante su comparecencia ante el Congreso Local, la secretaria de Administración del estado, Rosa de la Paz Urtuzuástegui Carrillo reveló que recuperaron nueves predios particulares en el estado, entre ellos, la CNOP con un valor de 8 millones de pesos.

INAH reporta violación a las normas

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAHcolocó sellos de suspensión a la obra por “violación a la ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicos, artísticos e históricos”. 

Entre las omisiones se encuentra el artículo 43 que refiere que en “las zonas de monumentos, los institutos competentes autorizarán previamente la realización de obras”.

Mientras, que el Ayuntamiento de Puebla requirió al gobierno del estado los documentos de permiso y licencias de obra que libera la Secretaría de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad.

En su momento, Rosario Orozco Caballero explicó que este nuevo espacio será para personas en situación de calle, y aunque “no será un asilo”, los beneficiarios podrán dormir, darse un baño y contarán con alimentos calientes.