Estamos en la víspera de la gran fiesta de los muertos. En el mundo prehispánico así se llamaba, la gran fiesta de los muertos. Porque en el mundo prehispánico había dos épocas en las que se recordaba a los difuntos; “la pequeña fiesta de los muertos” y “la gran fiesta de los muertos”.

Desde sus orígenes, es una fiesta de cosecha. La agricultura estaba programada para que en cuanto se recogieran los primeros frutos, producto de la siembra del año, se recordará a los antepasados que enseñaron esta técnica de sembrar la agricultura y al mismo tiempo, al morir ellos, se volvían abono de la tierra, expresó Eduardo Merlo Juárez, asesor cultural del Museo UPAEP.

Por ello, había que festejarlos, recordarlos y la fiesta original que se hacía antes de la conquista española se celebraba en agosto, mes en el que se comienza a recoger la cosecha, pero con la intervención de los evangelizadores que no estaban muy contentos con las costumbres de la antigua tradición, hicieron lo posible por desaparecer, pero al no lograrlo, por la fuerza e importancia que tenía en las culturas que habitaban esas tierras, lo único que hicieron fue moverla de fecha y conjuntarla con la conmemoración de todos los santos y fieles difuntos que se celebra en noviembre.

Merlo Juárez, recordó que las fiestas prehispánicas duraban cinco días y eran las que valían la pena, recibiendo a los invitados, agasajándolos, para después despedirlos como se merecían y las fiestas dedicadas a los muertos, no son la excepción.

Dijo, “los difuntos son los invitados de honor, son nuestros antepasados, son nuestras raíces y por consecuencia, los debemos tener en un nivel muy elevado porque al fin y acabo, de ellos venimos, de ellos descendemos, ese es el origen de las fiestas de muertos”, asentó Merlo Juárez.

Abundó que la ofrenda es una comida especial que se hace para los muertos, muy adornada. Es una tradición que ha sobrevivido a través de los años y tiene un gran impacto a nivel internacional. Es un gran banquete que está acompañado de diferentes elementos que se ofrecen a los difuntos. “Cuántas veces viene el muertito a comerse lo que no se pudo comer en vida, porque no tenía los recursos, porque no se le ocurrió, pero después de muerto”, disfruta de estos manjares que incluye también las bebidas.

Eduardo Merlo recordó que las festividades del Día de Muertos comienzan mañana 28 de octubre, recibiendo a los que murieron violentamente y en las últimas fechas se van a colocar un sinnúmero de ofrendas porque han muerto muchas personas de manera violenta como nunca en la historia de nuestro país.

El 29 de octubre, llegan los ahogados, el 30 de octubre está dedicado a los niños, el 31 de octubre para los adultos y el 1 de noviembre para todos los santos y el 2 de noviembre, a los fieles difuntos, todas estas tradiciones son herencia del mundo prehispánico y en esta ocasión, los cementerios estarán cerrados o restringidos por la pandemia del COVID-19.

Agregó que las fiestas del Día de Muertos aportan características que nos dan identidad como país, que nos hacen diferentes a otros pueblos  como es el caso del Halloween para los norteamericanos, otros pueblos tienen otro tipo de expresiones con motivo de los muertos; en el caso de México, nuestra tradición del Día de Muertos es tan fuerte que está incluyendo a otros países. En Europa podemos encontrar la influencia de México con la fiesta de muertos, con los desfiles de catrinas, en los Estados Unidos, hay muchas representaciones de las ofrendas.

Por su parte, Itzel Alva Juárez, coordinadora de difusión cultural del Museo UPAEP, compartió que este recinto cultural en su misión de preservar estas tradiciones, está realizando diferentes cursos entre los que se encuentran “Todos Santos” en donde el historiador Fabián Valdivia, participa para dar una mirada histórica de estas tradiciones y contar con la participación de la gente a través de las redes sociales del museo de la universidad y que aportan sus puntos de vista con relación a todos los elementos que forman parte de las ofrendas, desde la comida hasta cada uno de los materiales con los que se hacen y adornan.

En su intervención, Fabián Valdivia Pérez, historiador y colaborador del Museo UPAEP, manifestó que el tema de la fiesta de muertos es una de las más importantes en nuestro país.

Dijo que esta fiesta en los últimos años ha crecido de manera significativa, conservando muchos elementos del mundo prehispánico y después incluyendo elementos del mundo católico.

Valdivia Pérez enfatizó que en la actualidad, el Día de Muertos es el resultado de una mezcla de culturas que a través del tiempo han tenido esa capacidad de adaptación, de sumar y de seguir vigente en México y el mundo, como es el caso de la imagen de la Catrina de José Guadalupe Posada, que tienen una fuerte presencia en el mundo.

Subrayó que la tradición del Día de Muertos perdurará a través de los años por el cariño, por la emotividad que cada persona imprime en cada ofrenda que coloca a sus seres queridos y que estarán vivas en la memoria de las personas mientras sean recordadas y se sigan celebrando estas fiestas con todos los elementos que la integran como son la comida, flor de cempasúchil, las catrinas, calaveritas de azúcar, dulces, papel picado, etc.

Alva Juárez invitó a las personas a conocer la exposición “Todos Santos” a través de la página del Museo UPAEP, www.museoupaep.mx; además de invitar a las personas a otras actividades que está realizando este recinto cultural universitario como parte de los festejos de sus 25 años de fundación.

Dijo que entre las diferentes actividades culturales, están los cursos de altares, de catrinas y la charla que el próximo viernes 30 de octubre a las 18:00 horas de manera virtual dará el arqueólogo Eduardo Merlo Juárez con relación a las fiestas del Día de Muertos; entre otros cursos que se están ofreciendo y que pueden consultar a través del Facebook del Museo UPAEP, para conocer toda la programación que está disponible en estas fechas importantes para todos los mexicanos.

Por último, Eduardo Merlo compartió que en estos tiempos modernos, las personas también pueden incluir en sus ofrendas a sus mascotas que por alguna circunstancia se adelantaron en el camino y que también formaron parte en su momento de la familia y muestra de ello son los alebrijes que junto con las catrinas le dan un colorido a las ofrendas dedicadas a los difuntos.