Históricamente, el municipio de Ajalpan, Puebla, ha sido reconocido por la elaboración de sus vistosas y coloridas canastas, por las tejas y, especialmente, por su chocolate artesanal.

La familia Ávila Coheto ha preservado esta técnica durante generaciones, en especial la señora Gloria,  a quien su mamá, su abuela y su bisabuela, heredaron el talento para realizar las tablillas de chocolate que cautivan el paladar de cualquiera.

El proceso es cansado pero satisfactorio, considerando que son muy pocas mujeres las que aún realizan esta actividad.

La realización de este producto se lleva a cabo especialmente en la tarde-noche para que una vez terminada la molienda de las especies, las productoras puedan irse a dormir sin estar en contacto con el frío, pues su cuerpo puede resentir el cambio de temperatura y afectar su salud.

Doña Gloria ha trabajado las especies que conforman la deliciosa pasta, desde hace unos 40 años, pero su familia la ha producido desde 1920 y en Ajalpan, desde hace varios cientos de años.



El proceso empieza desde el tueste de las semillas de cacao en el comal de barro. Después se muelen, luego se pasan a la coladera y nuevamente se vuelven a moler, pero en esta ocasión se  agregan canela, almendras, azúcar y otras especies. Todo se muele las veces que sea necesario pues de polvo pasa a ser una mezcla húmeda, consistencia que adquiere gracias a la grasa del cacao.

Para poder hacerla tablillado es necesario someter la mezcla al calor a través del calentamiento con brasas debajo del metate. Luego, con el metlapil se amasa y después de un buen tiempo se empieza a dividir para poder tablillarla. La estética que pueda obtener cada tablilla dependerá del clima, ya que se coloca sobre papel de estraza y se deja secar al aire libre.

El trabajo es liderado por doña Gloria Coheto, quien va de un lugar a otro llevando todo el proceso. Además participan sus hijos y su esposo, quienes están atentos a la elaboración del chocolate artesanal.

Para poder elaborar un kilo de chocolate es necesario invertir hasta cinco horas, desde el tueste, la colación y la molienda, tanto en el molino como en el metate.

Este chocolate ha sido distribuido en varios puntos de la República Mexicana, entre ellos Chiapas, Cancún, Nogales y otros lugares en donde se ha llevado a través de amistades de la familia.

De acuerdo con información brindada por la cronista municipal, Margarita Villalba Gómez,  actualmente son solo cinco mujeres las que aún se dedican a la producción del chocolate. Son mayores de edad y buscadas cada que hay fiestas grandes, pues esta bebida es  utilizada como una dote para pedir a la novia, y son ellas quienes se encargan de elaborarlo, pues se les da a los invitados en grandes cantidades.

Doña Gloria Coheto señaló que la elaboración del chocolate es una de las actividades características de aquella población, pero son muy pocos los que conocen de este producto y su historia.

El chocolate es un alimento milenario que gusta a cualquiera y la región de Tehuacán tiene el orgullo de poder producirlo aún de manera manual.