El presbítero Juan Cunillera Solanes, ex director del Instituto Carlos Pereyra, murió este fin de semana por lo que decenas de congregaciones le externaron sus condolencias pues tuvo un amplio historial en la vida religiosa y escolar en Puebla

La Arquidiócesis de Puebla confirmó a través de sus redes sociales el deceso del sacerdote de 91 años de edad, quien murió por complicaciones derivadas de una caída que sufrió recientemente.

"Manifestamos nuestra cercanía a los Padres Escolapios, elevamos nuestras plegarias para que Dios conceda el consuelo a sus familiares y a sus feligreses y que Jesús, el Buen Pastor, le conceda el eterno descanso y la recompensa por sus años de muy valioso servicio a Dios en esta Arquidiócesis de Puebla", dice uno de los mensajes difundidos.

La causa de su muerte permitió que entre la tarde y la noche de ayer se realizaran homenajes y misas de cuerpo presente, como las que tuvieron lugar en la parroquia de San Baltazar Campeche, donde fue párroco desde 1972 a 2015.

Lo mismo ocurrió en la Escuela Calasanz de Puebla, la cual fundó y que ayer le rindió un homenaje y celebración religiosa de cuerpo presente, en actividades que se realizaron a través de transmisiones en vivo por Facebook dada la contingencia sanitaria.

El padre Cunillera Solanes fue ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1952; fue fundador de la escuela  Hogares Calasanz;  director del Instituto Carlos Pereyra hasta el 2015; y capellán de la religiosas Carmelitas Descalzas, de la 8 Oriente, en la ciudad de Puebla.

La Arquidiócesis de Puebla ha reconocido que, contrario al caso del padre Cunillera Solanes, una decena de párrocos ha muerto tras contagiarse de Covid-19.