Es necesario fomentar un pluralismo epistemológico dentro del Conacyt para sacar al Consejo de una lógica neoliberal y crear sinergia con la iniciativa privada, explicó el Doctor Carlos Figueroa Ibarra en entrevista para este medio, a propósito del escrito firmado por académicos de la BUAP en torno a la Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, dónde proponen una reforma al Conacyt, anunciado en fechas recientes.

El investigador observó una disparidad en cuanto a los métodos de evaluación por parte del Conacyt, pues a todos los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores se les evalúa bajo una lógica de parámetros de las ciencias naturales y exactas, segregando a los cientistas sociales y de humanidades.

Además, declaró que el Consejo tiende a ponderar mejor en sus rúbricas artículos redactados en revistas científicas de habla inglesa y extranjera, al tiempo que desalienta la producción científica de largo alcance; esto genera que los investigadores entren en una lógica en la que “mientras más produzca, mejor me va”.

Identificó tendencias de dependencia tecnológica y científica respecto a las corrientes del norte global, singularmente en lo que refiere al campo de las ciencias sociales y humanidades, por ello, enfatizó la importancia de generar ciencia a partir de experiencias históricas propias.

Iniciativa privada y ciencias

También especificó que la relación de la producción científica con el sector empresarial tiene que ser en sentido de colaboración, sin que el sector empresarial le dicte a la comunidad académica las agendas de investigación.

Recordó que en el sexenio de Enrique Peña Nieto el Conacyt entregó recursos a empresas particulares para investigación científica, en contrasentido con la política científica de otros países. 

Destacó que una nueva política científica se enmarca en una visión holística de la sociedad, procurando ya no monopolizar el desarrollo científico a las necesidades del mercado, definiendo esto último como una lógica neoliberal.

Gobierno y ciencia

Todo lo anterior lo enmarca en una visión neoliberal de las ciencias, sin embargo, encuentra el contexto de la llamada cuarta transformación como una oportunidad para repensar el papel de las ciencias en todas sus ramas en México y del Conacyt, creado a principios de la década de los años 70s.

En el marco de la epidemia, este suceso reveló la importancia que tiene para la gestión pública el conocimiento producido en los centros de investigación científica, por ello, plantearon la creación de un órgano consultivo permanente que colabore estrechamente con la Presidencia de la República.

Concluyó destacando que el espíritu del planteamiento remitido al Conacyt por parte de los académicos de la BUAP va en sentido de extraer al Consejo de una lógica neoliberal y conseguir soberanía científica para México.