La tecnología nos ofrece muchas facilidades y evoluciona muy rápidamente, por lo que  es muy común encontrar en el mercado diferentes modelos de celulares con nuevas actualizaciones y con mejoras del anterior equipo. Esta situación también ocurre con las televisiones, las computadoras, los videojuegos y aparatos electrónicos.

Desde esta perspectiva, es muy común desechar los aparatos que ya no ocupamos por otros que compramos. Desgraciadamente, no tomamos en cuenta que este hecho lanza al medio ambiente una gran cantidad de sustancias tóxicas.

De acuerdo con un estudio producido por la Universidad de Naciones Unidas, la Asociación Internacional de Desecho Sólido y otros, la cantidad de basura electrónica que acumulamos en todo el mundo en el año 2019 fue de 53.6 toneladas, es decir, casi 2 millones más que en el año 2018.

Según las investigaciones, encontraron numerosas cantidades de cobre, oro y otros metales preciosos usados para conducir electricidad en placas de circuito impreso. De este material, sólo reciclaron la sexta parte y el resto, valuado en 57 millones de dólares, no fueron reclamados.

La basura electrónica representa un grave peligro para la salud y el medio ambiente, pues contiene sustancias dañinas como el mercurio que es capaz de dañar el sistema nervioso. Los autores del estudio pronosticaron que esta basura podría aumentar a 74 millones de toneladas métricas para el año 2030.

Con información de Milenio.