Guillermo Pacheco Pulido llegó al gobierno interino de Puebla por un arreglo cupular, a espaldas a la población y contra el acuerdo de elegir un candidato ciudadano, además de que no garantizo la estabilidad en el estado, aseveró el doctor en Historia, Humberto Morales Moreno.

En entrevista para e-Consulta, el académico poblano relató que la designación de Pacheco tampoco fue resultado de un apoyo mayoritario de Morena sino de los diputados de la Coalición Juntos Haremos Historia, “que de manera extraña lograron convencer a la oposición para que se designara a Pacheco Pulido como gobernador interino del estado”, puntualizó Morales Moreno.

Agregó que la bancada de Morena en el Congreso buscó asegurar una designación que le permitiera tener una elección en la que su partido tuviera el control del aparato burocrático del estado.

El doctor en Historia por la Universidad de París dijo también que Pacheco Pulido no garantizó ninguna estabilidad en el estado, “prueba de ello es el saldo de los casi cinco meses que estuvo en el poder, con mayor inseguridad en el estado y con priistas como Jorge Estefan Chidiac en puestos clave.

Lo único que garantizó Pacheco Pulido en esos cinco meses fue llegar a una elección sin mayores incidentes y se dedicó más que nada a establecer pactos y alianzas con fuerzas políticas que apoyaban al hoy gobernador Barbosa”, opinó el investigador de la BUAP.

Pero Pacheco no logró que Barbosa se posicionara en el área metropolitana de Puebla pues logró ganar la gubernatura del estado gracias a las alianzas en el sur del estado, dijo Morales.

“Pacheco Pulido lo único que hizo fue desprestigiar la transición, a tal grado que provocó la declaración de Luis Miguel Barbosa, ya como gobernador en funciones, en la que señalaba que el gobernador interino, Jorge Estefan Chidiac y otros funcionarios se dedicaron a gastar todos los recursos, dejándole 600 millones de pesos. A pesar de esto, no se han fincado responsabilidades penales ni administrativa”, expresó el ex asesor de la Suprema Corte.

Al ser cuestionado sobre su opinión del lopezobradorismo y las condiciones con las que arriba al poder en Puebla, Morales manifestó tener simpatía con el proyecto de nación del presidente Andrés Manuel López Obrador, y explicó que este movimiento llegó a ocupar posiciones de poder público dividido en dos grupos: uno de activistas, que ganaron alcaldías gracias a la candidatura de Andrés Manuel a la presidencia, “carentes de una convicción real de izquierda y a merced pura del jefe del ejecutivo federal”, y algunos arribistas.

El otro grupo es el de los antiguos perredistas aliados a través de Luis Miguel Barbosa, que pactan con Andrés Manuel ganar la gubernatura, estabilizar Puebla, limpiar la casa, acabar con el morenovallismo y crear un proyecto de inversiones para Puebla, acorde con el proyecto de Andrés Manuel, pero no son morenistas de inicio. Ejemplo de ello es el mismo Barbosa, que era senador del PRD cuando se alía con el presidente Andrés Manuel, dijo el historiador.

Paradójicamente, a Morena lo hacen un partido ganador sus alianzas con otros grupos y cuadros, mientras que sus militantes no figuran en el primer nivel de la política estatal, subrayó.

El proyecto ideológico de Andrés Manuel, sostuvo el también presidente del Instituto de Latinoamericano de Historia del Derecho, es socialdemócrata principalmente con una fuerte influencia de la democracia cristiana. “Ahora, en la presidencia, despliega ese proyecto a través de la pacificación del país con base en la negociación política y el apaciguamiento de la llamada guerra contra el narcotráfico, la libertad de credos que profesa y hechos particulares, como el tema de la cartilla moral.”

Morena tiene también en su seno un núcleo duro de izquierda, proveniente del Partido Comunista Mexicano. En términos ideológicos, el que avanza es el proyecto obradorista de la 4T, en el que se monta el proyecto de Morena y ha intentado crear algunas estrategias de izquierda, tomando como ejemplo el llamado estado de bienestar, la redistribución de la riqueza y la salud universal. En el ámbito económico, el historiador señala que grandes empresas como el Tren Maya y el reparto de tarjetas del bienestar, que es la asignación de recursos a grupos vulnerables, son estrategias de centro derecha, identificadas en ocasiones con políticas económicas neoliberales, señala Morales.

Sin embargo, sostuvo que la visión moral/demócrata cristiana de Andrés Manuel en la cuarta transformación no se contrapone con las políticas progresistas impulsadas por el núcleo de izquierda de Morena, pero que el primero es el que tiene preponderancia en este movimiento que hoy ocupa las funciones del gobierno en México.

También opinó que las reformas progresistas como la legalización de la marihuana, de la interrupción legal del embarazo y los matrimonios igualitarios, no serán frenadas por Andrés Manuel, pero tampoco se pronuncia a favor de ellas por una estrategia electoral.

En el caso de Puebla, observó que estas reformas no se lograron consolidar por decisión de los diputados locales y el gobernador Barbosa, al tomar una actitud conservadora contraria a los ideales de la 4T.

Criticó las dinámicas de poder en Puebla al opinar que la religión sigue teniendo preponderancia en el  estado, y muestra de ello es la réplica que se trajo de la Capilla Sixtina.

En el plano personal, el doctor con estudios en la Universidad de la Soborna, reflexionó que a un año de su candidatura al interinato del gobierno del estado, fue un año muy bueno, y destacó la necesidad de ciudadanizar la política.

Uno de los frutos de esta experiencia es la constitución del Observatorio Ciudadano de Cultura y Prácticas de Buen Gobierno, una asociación civil que busca ser un órgano de monitoreo de las prácticas de buen gobierno tanto de Puebla como a nivel nacional, con la intención de generar estudios de impacto que permitan evaluar la política pública y el buen gobierno en nuestro estado y nuestros municipios, con la intención de brindar servicios también como consultora.